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“El Arte, La Fuerza que me motivó para vencer el Cáncer”: Santiago Ibáñez

El artista enfrentó la situación con la fuerza y el tesón que siempre lo han caracterizado; llevó la enfermedad al segundo plano y el arte fue su motor.

El arte es el motor que impulsa la existencia del maestro Santiago Ibáñez, considerado uno de los artistas plásticos más importantes de los últimos años en nuestro país, y le dio la fuerza necesaria para enfrentar una de las situaciones más difíciles de su vida. 

Descubrió desde muy joven que el arte era la alegría de su ser y alimentaba ese espíritu creativo que lo acompaña hasta hoy, y que se ha convertido en su propio medio para comunicar. “Más que amor, es una pasión que alimenta y construye; está íntimamente relacionada con la vida, con la fuerza que desarrolla los sentidos y la capacidad de expresarme”, dice Ibáñez.

Y es que este colombiano ha logrado plasmar su creatividad año tras año en exitosos proyectos como pintor, escultor, docente y escritor. En su hoja de vida figuran presentaciones y exposiciones que han traspasado fronteras en galerías de Nueva York, La Habana, Londres y Francia, además del reciente lanzamiento de su libro ‘Cuestionarte’.

El lenguaje puro

Para Ibáñez, su trabajo es un proceso en constante cambio y considera que al salir de la Universidad Nacional, graduado como Maestro de Artes Plásticas, empezó su verdadera formación, conociendo de cerca las técnicas y explorando opciones. Así, el dibujo le ha permitido la expresión caligráfica y la versatilidad; mientras que con la pintura, experimenta el color y sus significados, permitiendo más riesgos en la forma; la escultura es la fuerza de la forma, del espacio y el vacío, y la literatura lo acercó a la realidad y la psiquis de los protagonistas, con la más sofisticada forma de la inteligencia humana, la palabra.

El sonido y la música los considera el lenguaje más puro, humano y universal, pero como él mismo dice: “zapatero a tus zapatos” y cada persona debe desarrollarse dentro de sus capacidades.

Como pintor nos ha regalado obras como Corazón de mi Planeta y Teoremas Urbanos, que lo han llevado a mostrar su experiencia con los Arhuacos o exponer la deshumanización de la ciudad, y en esa búsqueda de identidad ha pasado por varias etapas en su trabajo, con los Bodegones Desnudos, como exaltación de amor erótico y carnal, muy sugerente y evocador, o Concierto y desconcierto, homenaje a la música y los músicos que sanan el alma y el cuerpo.

Lleva 35 años de estudio e investigación en la gran serie titulada Rupestres elementales (pintura, dibujo, escultura e instalaciones), catalogándolo en Europa como ‘Arte étnico’, pero considera más válido llamar a su trabajo neoruspestrismo, por ser el reencuentro con la expresión y mentalidad espiritual y plástica de las milenarias culturas del Abya Yala o Amerikanas. 

“Encontré las raíces expresivas nativas y resistentes de América con todo su acervo cultural artístico indígena vivo desde hace más de 20.000 años; estudié su filosofía y sociología sobre los que afirmé mi nueva visión y expresión, dejando de lado mi formación europea, y conseguí crear un lazo expresivo, estético y conceptual con las tendencias actuales del arte universal”.

 

SANTIAGO IBÁÑEZ
SANTIAGO IBÁÑEZ

Cuestionarte, lo que tiene que decir

Desde su faceta de escritor, Santiago Ibáñez lanzó recientemente su libro Cuestionarte, donde aborda el arte universal, desde el punto de vista del creador: El artista, que plantea decenas de preguntas que surgen en la formación y profesionalización. 

“Son cuestiones e inquietudes resueltas en las prácticas del taller, en las búsquedas estéticas y conceptuales, en charlas con colegas de diferentes tendencias y en los cursos de historia del arte, dictados por mí, en diferentes universidades. Son un encuentro con los artistas, productores de su propio arte nativo y tradicional, oculto y olvidado de América, Australia y Asia, abriendo en más de 360 grados el panorama artístico”, dice Ibáñez

 

 

“Los cambios en los modos de hacer arte en los últimos cincuenta años han sido fabulosos y reveladores, porque han surgido nuevas herramientas y nuevos tipos de artistas contemporáneos, con nuevas mentalidades”: Santiago Ibáñez.

El libro se lee de dos maneras: una, como historia desde la aparición del primer artista y sus obras del pre-paleolítico, nómada o sedentario, cargadas de sentido mágico-social, manifestando las capacidades expresivas y comunicativas de los seres humanos primitivos, con su estética elemental y rudimentaria; analizando su intención y función hasta la creación de un lenguaje estructurado en cada una de las disciplinas como música, danza, poesía, teatro, pintura y escultura.

La segunda, como artículos separados de interés para el lector, a manera de una gran revista de arte, donde se tratan diferentes temas. Y al final, un análisis crítico sobre todas las tendencias contemporáneas y sobre los canales de difusión, galerías, centros culturales, apoyos institucionales, curadores y críticos.

 

EL-ARTE,-LA-FUERZA-destacadaEl reto de superar lo imposible

Con el mismo entusiasmo con el que nos cuenta de su trabajo, habla de su enfermedad. Diagnosticado con cáncer de piel y de próstata, Santiago Ibáñez enfrentó la situación con la fuerza y el tesón que siempre lo han caracterizado.

“Pude llevar mi enfermedad a un segundo plano, porque la fuerza del arte va más allá de las manifestaciones adversas, más allá de la muerte segura, y perdurará por encima de los siglos. Esa trascendencia consciente o inconsciente ayudó a que nunca sintiera el pánico cinematográfico de la noticia del cáncer”. 

Según el Maestro, aceptó ese temido diagnóstico, pero nunca se entregó a renegar su suerte ni cayó en el fatalismo o en depresión, porque todos los días tenía un asunto importante que hacer: crear. Trabajó todos los días con más intensidad, mientras llegaba el momento de la operación, y, al final, la recuperación fue óptima. “Puedo decir que mi trabajo artístico no me permitió pensar en mi enfermedad, y dejé que el cuerpo reaccionara en mi beneficio”.

Y en este sentido, el artista envía un mensaje a quienes estén viviendo esta situación: “La alegría creativa que sale de la glándula pineal, desborda la dopamina durante los estados alterados de la creatividad, ayuda a sanar el cuerpo y el espíritu, a corregir pensamientos malsanos, a concentrarse en la felicidad y a estabilizar el organismo”.

Al contar su experiencia, el artista nos confirma cómo el arte es una terapia constructiva y sana que resulta en una herramienta muy efectiva, desde el punto de vista psicoterapéutico. “He dictado talleres a menores y adolescentes con retrasos de diferentes tipos, y observé que su espontaneidad irreflexiva y alegre, en algunos casos, logra resultados sorprendentes por sus calidades y conceptos, absolutamente inconscientes, que les dibuja una sonrisa al terminarlos”.

Hoy, el artista continúa trabajando en las posibilidades y variables del arte y espera que surjan nuevas preguntas que lo lleven a nuevos estadios de la creación artística, manteniendo la mente abierta y alerta a nuevas manifestaciones, sin preconceptos, según sus propias palabras.

 

Entrevista realizada por Osiris Herrera y Consuelo Valbuena.

Periodistas

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