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Conozca cómo prevenir los ataques de migraña y reducir su intensidad

En ocasiones esta enfermedad no se diagnostica a tiempo o se confunde con otros tipos de dolor de cabeza. Lo que debe saber sobre ella.

Si bien un episodio de migraña no causa la muerte, sí puede convertirse en un serio problema que afecta su calidad de vida, sus relaciones familiares, sociales, laborales y personales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Internacional de Cefaleas (IHS) precisan que la migraña no es solo uno de los tipos de dolor de cabeza (cefaleas) que existen, sino uno “de los trastornos más comunes del sistema nervioso” que, junto con la cefalea tensional y la cefalea en salvas o racimos, son los más discapacitantes.

En Colombia se calcula que tres millones de personas la padecen, con una prevalencia estimada entre el 3,2% y 9,8%. Algunos presentan migraña episódica (menor de 14 días) y otros migraña crónica (que persiste por más de 14 días y al menos tres meses).

Al respecto, el doctor Sergio Francisco Ramírez García, neurólogo clínico, neurofisiólogo y docente universitario, destaca la necesidad de consultar a tiempo cuando hay dolor de cabeza, porque no todos los dolores son iguales y es necesario precisar cada situación.

También, hay que evitar automedicarse, pues la autoformulación puede agravar un problema que bien manejado, es decir, de forma adecuada y oportuna, mejora muchísimo, como se explicó en el Día Internacional de la Acción Contra la Migraña, cuando se llevaron diversos mensajes al mundo, con el fin de concientizar sobre su impacto, la importancia del diagnóstico temprano y las recomendaciones para evitar que la migraña afecte su calidad de vida.

 

¿A qué se debe?

La migraña, precisan la OMS y la IHS, es una cefalea primaria, que “suele aparecer en la pubertad y afecta principalmente entre los 35 y 45 años de edad, y es dos a tres veces más frecuente en mujeres que en hombres, dadas las influencias hormonales descritas”.

Se origina por la “activación de un mecanismo encefálico que conduce a la liberación de sustancias inflamatorias y causantes de dolor alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza”. Es decir, hay cambios bioquímicos a nivel cerebral, pero no una lesión estructural como tal.

Se presentan síntomas que el doctor Sergio Francisco Ramírez, describe así: “Inicialmente el paciente puede presentar mucho sueño o estar muy alerta; estar irritable, sentirse mal y presentar nauseas y vómito. Otra característica es lo que se conoce como el aura, que son síntomas en donde empieza a ver luces brillantes en el campo visual, a tener intolerancia a la luz o al ruido e inclusive al dolor con el roce o la palpación del cráneo o las extremidades”.

Expertos de Mayo Clinic, en Estados Unidos, señalan que el “aura visual más conocida se acompaña de lo que se conoce como espectro de fortificación, porque su patrón se asemeja a las murallas de un fuerte medieval. Puede comenzar como un pequeño agujero de luz, a veces con líneas y formas geométricas brillantes en su campo visual”.

Esta aura visual puede expandirse hasta convertirse en un objeto en forma de hoz o de C, con líneas en zigzag en el borde exterior. A medida que se mueve, puede parecer que crece o acompañarse de dificultad para expresar el habla; adormecimiento de cara, labios y lengua; parálisis de un lado; borrachera y sensibidad de la piel, agregan.

 

No espere a estar acostado sin poder moverse por el fuerte dolor de cabeza que tiene; si este aparece y se vuelve repetitivo o se acompaña de otros signos, no dude en consultar.

 

Luego viene el inevitable dolor de cabeza (aunque en ocasiones, el aura se presenta en medio del dolor). “Este aparece de un lado del cráneo, es pulsátil y su intensidad aumenta, por ejemplo, con la actividad física. Puede durar de 2 a 3 horas o a veces es permanente, lo que nosotros llamamos estado migrañoso, que persiste de 2 a 3 días”, explica el doctor Ramírez, profesor titular en la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud y expresidente de la Asociación Colombiana de Neurología.

Suele calmar cuando el paciente toma un analgésico (recomendado por su médico) o se acuesta a dormir. Pero, posterior al dolor, la persona puede presentar cambios en su concentración y en su memoria y sentir cansancio, lo que limita sus labores cotidianas entre 1 y 2 días o hasta una semana, en promedio.

Enfatiza el doctor Ramírez en la necesidad de consultar ante cualquier dolor de cabeza asociado a lo que se conoce como signos o síntomas alármicos:  dolores de cabeza con taquicardia, con aumento de la presión arterial, con baja frecuencia cardiaca, fiebre o tos que se incrementan con el aumento de la presión del cráneo, dolor acompañado de diarrea o que aparece al tomar un medicamento o asociado a enfermedades sistémicas, como por ejemplo la hipertensión arterial.

Otro signo alarma es cuando hay dolor de cabeza que cambia con la posición del cuerpo; por ejemplo, si está acostado y al levantarse aparece, o en las noches, mientras duerme, se despierta por el dolor o si este aparece durante el embarazo. En cualquier caso es muy importante consultar con su médico.

 

Hábitos nuevos, menos dolor

 

El manejo clínico de la migraña se divide en dos grandes grupos: farmacológico y no farmacológico. En el primer caso, se cuenta con una serie de medicamentos profilácticos que permiten reducir la frecuencia e intensidad de los dolores y mejorar la calidad de vida, y con otra gama de opciones para tratar cada caso en particular, bajo la guía de su neurólogo, lo que incluye incluso el uso de la toxina botulímica y de los anticuerpos monoclonales, analgésicos, antiinflamatorios y otros.

En cuanto al tratamiento no farmacológico, la clave está, enfatiza el doctor Sergio Francisco Ramírez, en prevenir los factores desencadenantes del dolor, ya que este se ha asociado a medicamentos o alimentos que puede consumir la persona e incluso a olores de químicos o sustancias que se usan en la limpieza; también, con los periodos menstruales.

Este es un tema “muy individual en cada paciente, porque por ejemplo, no todos los alimentos que están descritos que producen migraña son los causantes en cada persona. Es muy importante lograr descifrar cuál o cuáles son los que la desencadenan”.

A algunas personas se les desencadena el dolor al tomar vino; a otras, al comer chocolate, a unas si este es blanco, a otras, si es negro. Es decir, cada paciente está determinado desde el punto de vista genético.

Además, se recomienda tener un estilo de vida saludable: hacer ejercicio regular y de forma adecuada; dormir bien, y si hay trastornos del sueño como insomnio, apneas o síndrome de piernas inquietas, buscar ayuda especializada, porque estos pueden relacionarse con la migraña, en un círculo vicioso que puede incrementar aún más su dolor de cabeza si no se trata adecuadamente y a tiempo.

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