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viernes, agosto 14, 2020
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Mejora la calidad de vida de los pacientes con Parkinson

Después de 10 años llega una nueva molécula que complementa el tratamiento y ayuda a mantener controlados los movimientos anormales.

Según estimaciones de la Sociedad Colombiana de Neurología, en Colombia hay alrededor de 100 mil pacientes con la enfermedad de Parkinson, el segundo trastorno neurodegenerativo progresivo crónico más frecuente entre los adultos mayores, después del mal de Alzheimer.

En el mundo se registran aproximadamente 6,3 millones de casos, afectando a una de cada 100 personas mayores de 60 años, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2030 podría duplicarse la cifra (12 millones de casos).

La evidencia clínica indica que, a más años, más riesgo. No obstante, explica el doctor William Fernández, neurólogo, profesor asociado de la Universidad Nacional de Colombia, subespecialista en movimientos anormales o desórdenes del movimiento del University of London, también pueden presentarse síntomas a más temprana edad.

“Si aparecen antes de los 20 años de vida se habla de un parkinsonismo juvenil y en esa situación es mucho más probable que haya una causa genética, una forma de transmision hereditaria; si aparecen entre los 20 y 40 años de vida, hablamos de un parkinsonismo de inicio temprano, y son pacientes que requieren un tratamiento muy cuidadoso y con una visión de largo plazo”, agrega.

Y aunque suele relacionarse solo con movimientos anormales, sobre todo en las extremidades superiores, el doctor Jaime Kulisevsky, médico neurólogo, director de la Unidad de Trastornos de Movimiento del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau en Bardelona (España), señala que hay tres problemas clásicos relacionados con ella, que son:

  • El temblor. No es el típico temblor que se presenta cuando uno agarra algo, sino que tiemblan las manos, las piernas o la cabeza cuando se está en reposo.
  • La rigidez de los músculos, que se aprecia cuando uno explora al paciente y es causa de gran incapacidad y dolor.
  • La lentitud. Todo se vuelve más lento, tanto la marcha como la escritura, los movimientos reptitivos, el afeitarse o lavarse la cabeza, cortar la carne o pelar una fruta. “Podemos decir que se vive el mundo como lentificado y progresivamente, si no hay tratamiento, esto se va tornando más incapacitante y la persona se vuelve dependiente”, agregó el doctor Kulisevsky, durante su visita a Colombia, para participar en un taller sobre ‘La enfermedad de Parkinson’.

Afortunadamente, se ha avanzado mucho en el conocimiento de este mal, que se “origina por un déficit de un neurotransmisor, que es la dopamina, aparte de otros, y una degeneración neuronal”, haciendo que las neuronas no sobrevivan y por ende no sean capaces de ‘limpiar’ esas proteínas que se han ido estropeando (anómalas) y que se van acumulando, ocasionando la enfermedad y el deterioro progresivo.

Una consulta a tiempo previene el Parkinson

Cualquier persona que comience a notar lentitud de movimiento en actividades de la vida diaria, como cepillarse los dientes, afeitarse, maquillarse, abotonarse, amarrarse o desamarrarse los cordones o al restregarse en el baño; pasos muy cortos al caminar, dificultad para girar o cambiar de trayectoria; temblor en cualquier área del cuerpo, especialmente en las manos; disminución de la expresividad del rostro o tono bajo de la voz, donde ya se le pide que repita porque no se le entiende, o cambios en el tamaño de la letra (que se torne pequeña o ilegible), debería solicitar una consulta médica, aconseja el doctor Fernández.

También es importante tener en cuenta que hay una relación entre el Parkinson y algunos trastornos afectivos, pero no como se creía, en el sentido de que estos aparecían en etapas avanzadas del mal.

Así lo explica el doctor  Javier Pagonabarraga, neurólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona (España), especialista en enfermedades  neurodegenerativas y trastornos del movimiento: “Incluso la depresión precede al inicio del Parkinson en algunos pacientes, de tal manera que si se hace un análisis dirigido a los trastornos afectivos se da uno cuenta de que en los últimos dos años han ido arrastrando una sintomatología depresiva, ansiedad, apatía o falta de motivación, que no entendían por qué tenían”.

 Atento a los síntomas: El temblor estando en reposo; la rigidez de los músculos, que genera incapacidad y dolor, y la lentitud al realizar ciertas tareas que antes se hacían de manera normal, deben motivar una consulta médica.

También se ha visto que, diagnosticado el Parkinson, muchas veces los pacientes no responden a los fármacos dopaminérgicos, porque “el cerebro para responder a esos fármacos necesita ponerse en acción, y si uno arrastra una depresión esto no es posible” por lo que esta se debe tratar.

En general, si se confirma que tiene Parkinson, el especialista le sugerirá el tratamiento más adecuado, que suele ser muy favorable, es decir, hay una mejoría que se nota. “Pero, si se tiene una pobre respuesta a pesar de usar una dosis adecuada, de hacer una buena selección de medicamentos o combinación de los mismos, estaría anunciando que hay una enfermedad diferente”.

La nueva era en el tratamiento del Parkinson

Más del 75% de pacientes con Parkinson reciben Levodopa como tratamiento principal, explica el doctor William Fernández, neurólogo. Pero, la evidencia clínica indica que a medida que la enfermedad avanza, los síntomas se intensifican y por eso se pueden presentar periodos de ausencia de respuesta a la medicina.

Lo que sucede es que este tratamiento, al cabo de unos 5 a 10 de devolverle al paciente la dopamina que no fabrica, “no es que pierda eficacia, porque sigue mejorando al paciente, sino que dura menos tiempo el efecto, y se presenta lo que se conocen como episodios on-off, complementa el doctor Jaime Kulisevsky.

Esto significa que en la fase ‘on’ el paciente tiene sus síntomas bajo control, pero luego viene una fase ‘off’, en la que reparecen los síntomas y las molestias, lo que hace que se requieran ajustes en el tramiento.

La buena noticia es que la innovación y la investigación científica permiten que hoy se tenga una nueva molécula, Safinamida, que complementa el tratamiento y contribuye a reducir esos episodios ‘off’ y a mantenerse más tiempo en ‘on’. “Colombia es el primer país de Latinoamérica en tener el registro Invima para la molécula, que ya cuenta con aprobación de la FDA de Estados Unidos y de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA)”, explicó Eduardo Franky, gerente general de Zambon Colombia.

 

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