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domingo, febrero 23, 2020
los dos extremos de la malnutrición
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Los dos extremos de la malnutrición

Varios países enfrentan la presencia simultánea de obesidad y desnutrición, y esto representa riesgo hoy y para las futuras generaciones.

Los cambios vertiginosos registrados en los sistemas alimentarios en el mundo han llevado a que cada vez un mayor número de países enfrenten una problemática muy seria de malnutrición. Así lo revela el más reciente estudio, liderado por la Organización Mundial de la Salude (OMS), integrado por cuatro artículos y que fue publicado en la revista científica The Lancet.

Allí se habla de la presencia simultánea de desnutrición y obesidad en varios grupos de población, lo que puede dar lugar a efectos que se transmiten entre generaciones, dado que cuando se presentan en las madres, se asocian directamente con una salud deficiente en la descendencia.

Nos enfrentamos a una nueva realidad nutricional”, declaró el doctor Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS y autor principal del informe.

alimentación poco saludable y no sostenible

El experto fue enfático al insistir en que “todas las formas de malnutrición tienen un denominador común: sistemas alimentarios que no pueden ofrecer a todas las personas una alimentación saludable, inocua, asequible y sostenible. Para cambiar esto, se requieren medidas en todas las etapas de los sistemas alimentarios: desde la producción y el procesado, pasando por el comercio y la distribución, la fijación de precios, la comercialización y el etiquetado, hasta el consumo y los desechos de alimentos. Todas las inversiones y políticas pertinentes deben reexaminarse radicalmente”, explicó. 

En el editorial que acompaña al informe, el doctor Richard Horton, redactor jefe de The Lancet, destacó cómo en los últimos 12 meses, ellos han publicado artículos en los que analizan exhaustivamente la nutrición en todas sus formas, dejando latente que la nutrición y la malnutrición deben abordarse desde múltiples perspectivas, y que, si bien las conclusiones han coincidido en ocasiones, aún queda trabajo pendiente para entender las múltiples manifestaciones de la malnutrición (…).

Malnutrición en todas sus formas

Según los datos de la OMS, casi 2.300 millones de niños y adultos tienen sobrepeso y más de 150 millones de niños tienen retraso del crecimiento. Ahora bien, en los países de ingresos bajos y medianos, esos problemas emergentes se solapan en una misma persona, en las familias y las comunidades.

En el nuevo informe se precisa que esa doble carga de malnutrición es peligrosa, porque todo extremo es nocivo, y se ha encontrado que más del 15% de la población tiene emaciación o pérdida patológica de peso; más del 30%, retraso del crecimiento; más del 20% de las mujeres, delgadez y más del 20% de los habitantes, sobrepeso. 

“En la década de 2010, en comparación con la de 1990, 14 nuevos países con algunos de los ingresos más bajos del mundo se habían incorporado a los países afectados por la doble carga de malnutrición. En cambio, el problema afectaba a menos países de ingresos bajos y medianos situados en los niveles superiores de esos grupos, en relación con la década de 1990. Los autores afirman que ello refleja la creciente prevalencia del sobrepeso en los países más pobres, donde las poblaciones siguen padeciendo retraso en el crecimiento, emaciación y delgadez, dice en un comunicado la OMS.

La exposición a la desnutrición en los primeros años de vida, seguida por el sobrepeso en la niñez, incrementa el riesgo de padecer diabetes tipo 2, hipertensión, accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares.  Los efectos negativos pueden además transmitirse de una generación a otra.

 Alimentación adecuada, la clave contra la malnutrición

malos hábitos de vida

A la par con el diseño de estrategias de vida sana en un contexto general, que permita reducir otro flagelo del momento, como lo es el sedentarismo, resulta indispensable detenerse, dicen los investigadores, en el tema de la alimentación; pero, debe ser una estrategia transversal que permita educar, formar y orientar sobre lo que es la alimentación de calidad.

Solo el consumo de los alimentos adecuados y de manera balanceada reduce el riesgo de malnutrición en todas sus formas, dado que favorece el crecimiento saludable, el desarrollo y la inmunidad, y previene la obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENT) a lo largo de la vida, indica la OMS.

En su concepto, los componentes de una alimentación sana son:

  • Prácticas óptimas de lactancia materna en los dos primeros años.
  • Diversidad y abundancia de frutas y hortalizas, cereales integrales, fibra, frutos secos y semillas.
  • Cantidades modestas de alimentos de origen animal; cantidades mínimas de carnes procesadas y de alimentos y bebidas de alto contenido calórico, así como de alimentos en los que se haya añadido azúcar, grasa saturada, grasa trans y sal. 

Medidas en doble vía

nuevas políticas para la agricultura y los sistemas alimentariosEn el informe reciente sobre la problemática de la malnutrición, los especialistas presentan un conjunto de ‘medidas de doble finalidad’ que previenen o reducen a la vez el riesgo de deficiencias nutricionales que desembocan en insuficiencia ponderal, emaciación, retraso del crecimiento o deficiencias de micronutrientes, y el riesgo de obesidad o ENT, utilizando la misma intervención, programa o política.

Entre esas medidas se incluyen desde mejores prácticas de atención prenatal y de lactancia materna o políticas de bienestar social, hasta nuevas políticas para la agricultura y los sistemas alimentarios, cuyo objetivo principal es una alimentación saludable

“En la nueva realidad nutricional, aplicar las mismas medidas de siempre no funciona. La buena noticia es que existen oportunidades excelentes de utilizar las mismas plataformas para abordar formas diferentes de malnutrición. Ahora es el momento de aprovechar las oportunidades de aplicar ‘medidas de doble finalidad’ para obtener resultados”, declaró la profesora Corinna Hawkes, del Centro de Política Alimentaria de City University, Universidad de Londres (Reino Unido). 

Por eso mismo, la OMS y todo el grupo de investigadores lideran un llamado para gestar los cambios sistémicos necesarios para poner fin a la malnutrición en todas sus formas, lo que involucra a gobiernos, Naciones Unidas, sociedad civil, sector académico, medios de comunicación, donantes, sector privado y las plataformas económicas para que luchen contra la doble carga de malnutrición y den cabida a nuevos agentes, como las organizaciones de base, los agricultores y sus sindicatos, los líderes religiosos, los defensores de la salud del planeta, los innovadores e inversores que financian compañías justas y ecológicas, los alcaldes y las asociaciones de consumidores.  

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