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lunes, diciembre 9, 2019
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Una mirada al cáncer de tiroides

Cuando hay antecedentes familiares de la enfermedad o cuando aparecen nódulos o masas en el cuello, es mejor consultar con su médico..

 

¿Sabía que la tiroides, esa glándula en forma de mariposa, ubicada justo debajo de la laringe e indispensable para la síntesis de hormonas tiroideas y que podría compararse con un ‘director de orquesta’ por todo lo que hace, puede ser invadida por el cáncer?

La realidad es que sí, y en los últimos años se han detectado más casos, que no solo reflejan una mayor incidencia por diversos factores, entre ellos ambientales, sino mayor precisión en la forma de descubrirlos, gracias a los avances médicos y tecnológicos que facilitan el diagnóstico.

“Comparativamente podríamos decir que hace 30 años se diagnosticaban cinco casos nuevos de cáncer de tiroides por cada cien mil personas y hoy podemos estar en 10 casos nuevos por cada cien mil habitantes, lo que significa que se han duplicado en 30 años”, explica el doctor Luis Felipe Fierro Maya, endocrinólogo, miembro de la Asociación Colombiana de Endocrinología y coordinador de la Unidad de Endocrinología oncológica del Instituto Nacional de Cancerología.

En el informe ‘Situación del cáncer en la población adulta atendida en el Sistema de Seguridad Social en salud 2017’, presentado este año en el Día Mundial del Cáncer, el Ministerio de Salud y Protección Social indicaba que “el mayor porcentaje de casos de cáncer reportados en el país en 2017 fue, en mujeres, el de mama (35%), seguido por el de cuello uterino (10,4%) y tiroides y endocrinos (10,1%). En hombres, próstata (30,5%), piel, no melanoma (13,6%) y colon y recto (8,4%)”.

Se puede analizar cómo este tipo de cáncer, al igual que la mayoría de los problemas relacionados con la glándula tiroides suelen presentarse más en mujeres, en este caso en una proporción promedio de 5 a 1 o más, y por eso ellas deben estar mucho más pendientes de este órgano.

“Los datos más recientes que tengo en Colombia, indican que este cáncer tiene una incidencia de alrededor de ocho casos por cada cien mil habitantes en mujeres y uno o dos por cada cien mil habitantes en hombres”, explica el doctor Fierro.

La noticia positiva es que así como han mejorado ostensiblemente los métodos de diagnóstico, también hay progresos notables para un tratamiento efectivo, y para cada uno de los diversos tipos de cáncer de tiroides (papilar, folicular, medular y anaplásico, según la última clasificación de la Organización Mundial de la Salud – OMS), en especial para los dos primeros.

Prueba de ello es que, en el mismo informe del Ministerio de Salud, los fallecimientos por esta causa no están entre los primeros lugares, que corresponden en mujeres, al cáncer de mama (23,6%), cuello uterino (10,1%), y colon y recto (9%). En los hombres, próstata (18,5%), gástrico (13,1%), y colon y recto (10,7).

Consulta oportuna

Aunque esta problemática suele cursar silenciosa, es importante estar atento a su tiroides, con mayor razón si tiene antecedentes familiares de cáncer de tiroides, los que debe comentar a su médico. Igual, consulte si presenta agrandamiento de los ganglios linfáticos en su cuello o si siente allí una bolita o un nudito (justo en la manzana de Adán, donde se ubica la tiroides) o cambios en su voz, como ronquera o disfonía que no tiene una explicación ni obedece a un episodio gripal.

Vale aclarar que no todo nódulo indica cáncer de tiroides; es más, el 80% de masas no lo son, pero es importante poder determinar si hay algún tumor benigno o maligno u otra causa diferente.

En general, el estudio de los nódulos es más preciso hoy en día, gracias a avances como la ecografía (ultrasonido) de tiroides, pero, ante la sospecha, la biopsia es la opción más precisa para saberlo ciento por ciento, y consiste en obtener células del nódulo y analizarlas en laboratorio.

“Hoy podemos detectar casos de cánceres muy pequeñitos de alrededor de un centímetro o menos, lo que antes no era posible”.

En caso de confirmarse el diagnóstico, el especialista analiza las diferentes opciones para el paciente, siendo la primera opción la cirugía. “La mayoría de los casos quedan curados con cirugía; pero un grupo de pacientes van a necesitar terapia adicional con yodo radiactivo, con la opción de emplear un medicamento que permite seguir tomando levotiroxina y evitar los síntomas del hipotiroidismo; y para los casos que se han extendido a otros sitios del cuerpo, es decir, que han hecho metástasis y que no responden al yodo, hoy se tiene la posibilidad de usar una molécula administrada por vía oral que puede retardar el crecimiento de las células tumorales”, comenta el doctor Luis Felipe Fierro Maya, endocrinólogo, miembro de la Asociación Colombiana de Endocrinología (ACE).

La cirugía también ha evolucionado, agrega, con la opción de realizar en casos seleccionados, intervenciones mínimamente invasivas, que permiten una menor alteración en la anatomía del cuello.

Tenga en cuenta que…

  • La tiroides es muy importante para el organismo, porque influye no solo en los procesos metabólicos.
  • Las hormonas que produce, contribuyen al mantenimiento de la temperatura corporal y para ello aceleran la producción de energía a partir de las reservas en hígado y músculo; contribuyen a disminuir el colesterol LDL o ‘malo’ y a elevar el colesterol ‘bueno’ o HDL; mejoran el volumen de la sangre, promueven la actividad cerebral, regulan el sueño y hasta le dan fuerza y vigor a sus músculos, explica el doctor Luis Felipe Fierro Maya, endocrinólogo, miembro de la Asociación Colombiana de Endocrinología y coordinador de la Unidad de Endocrinología oncológica del Instituto Nacional de Cancerología.
  • Si bien no se acostumbra hacerse un autoexamen físico del cuello, si es importante estar atento a la aparición de bultos o nódulos o masas, y consultar. Su médico también puede detectar algo durante el examen de rutina y puede ordenarle un examen complementario, como una ecografía de tiroides para verificar qué puede tener, agrega el especialista.
  • El cáncer de tiroides puede presentarse a cualquier edad, incluso en niños y en adultos de edad avanzada.
  • Los factores de riesgo para el cáncer de tiroides que han sido descritos son entre otros, la historia familiar de cáncer de tiroides, la obesidad y la exposición a radiación ionizante, sobre todo en la infancia.
  • En la sangre se pueden medir los niveles de la hormona estimulante de tiroides (TSH), que sirve para evaluar el funcionamiento de la glándula o para guiar el tratamiento en pacientes con hipotiroidismo o hipertiroidismo, pero no indica si hay o no cáncer de tiroides; es más, los pacientes con este tipo de cáncer suelen tener la TSH normal.
  • El manejo de la enfermedad debe hacerse por parte de un equipo interdisciplinario.

Hoy se ha avanzado mucho en materia de diagnóstico del cáncer de tiroides, detectando casos más tempranos, y en el tratamiento, con cirugías menos extensas. También se han descubierto moléculas para el tratamiento de los casos metastásicos que son refractarios al manejo con yodo radiactivo.

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