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El grupo Notas y Cantares contagia su alegría en Silverexpo

La música se ha convertido en una expresión artística que permite aprender, estar activo y llevar mensajes de esperanza a otras personas. Es aliada de un envejecimiento exitoso.

 

Es una realidad que la pirámide poblacional en el mundo se está invirtiendo, lo que no solo indica que cada día hay más adultos mayores, sino que el reto es significativo para brindarles calidad de vida, para motivarlos a lograr un envejecimiento exitoso y para contar con su experiencia y sabiduría en muchos campos.

Colombia no es la excepción a todos esos procesos y hoy por hoy, la expectativa de vida ha pasado de 50,6 años entre 1950 y 1955 a 74,18 años en 2017; 75,4 para los hombres y 81,1 para las mujeres; además, los resultados del Censo 2018 presentados recientemente por el DANE, indican que el 9,1% de la población son personas mayores de 65 años.

“Hoy, una persona mayor es diferente a lo que era hace años. No solo viven más, sino que debemos luchar y trabajar para que vivan mejor. Es lo que todos queremos, y para ello es importante disfrutar del tiempo libre y de una jubilación con confort”, afirma Cristina Católico, jefe de proyecto Silverexpo, primera feria de Colombia y América Latina dedicada al entretenimiento y bienestar de las personas mayores, con una propuesta de educación financiera, bienestar y entretenimiento e información pensional, que se realiza en Corferias del 9 al 11 de agosto, con el apoyo de Colpensiones, el aporte académico de la Sociedad Colombiana de Gerontología y Geriatría, y otras entidades.

Precisamente, durante el lanzamiento de Silverexpo se presentó el grupo musical ‘Notas y Cantares’, conformado por personas mayores, algunos hay pensionados, que demostró cómo el arte y la música son un factor fundamental para tener calidad de vida, llevar mensajes de esperanza, compartir y entretener.

Con la interpretación de ritmos como el pasillo ‘Aprendiendo a vivir’, del maestro Héctor Ochoa; del vals ‘Pueblito viejo’, del compositor colombiano José Alejandro Morales; de la guabina ‘En el día de San Juan’, del compositor José Retrepo; de ‘Rumba criolla, la ruma de las flores’, del cantautor Jorge Velosa, y del currulao ‘ Mi Buenaventura’, del compositor Petronio Álvarez, entre otros temas, este grupo, conformado por 25 personas, llenó de emoción a los asistentes, entre periodistas e invitados especiales.

Puro ritmo y ternura

Sus voces eran melodiosas, como su alegría y su movimiento, y recordaron no solo bellos momentos, sino la importancia de mantenerse activos y dinámicos, y nada mejor que hacerlo a través de algo que llene y despierte emociones.

“El grupo nació hace 15 años con 10 integrantes llenos de entusiasmo; la mayoría nunca antes habían tenido contacto con este arte, habían trabajado en sus áreas, pero con muchas ganas de aprender y de compartir con otras personas esta delicia que es hacer música”, comenta Daniel Bejarano, director musical del grupo ‘Notas y cantares’, y fundador y director de la academia Vivre.

Poco a poco se han consolidado y desde hace cinco años han crecido, y también desarrollan una hermosa labor social. “Vamos a diferentes hogares geriátricos en donde hacemos presentaciones y compartimos toda esta alegría y felicidad. El eslogan que yo tengo es ‘creando felicidad a través de la música’, y esto es lo que nos impulsa y nos motiva dentro de la academia musical ‘Vivre’, de la que hace parte el este grupo vocal e instrumental”, agrega Daniel Bejarano.

Durante diez meses al año, de febrero a noviembre, todos los viernes se reúnen y ensayan, en un salón social de una agrupación de vivienda, al norte de Bogotá. “Esto es algo que hace parte de su vida, de su cotidianidad; resalto su constancia y compromiso”, agrega Daniel.

Con la música en sus venas

Consuelo Vázquez de Gutiérrez es una de las más animadas y bellas integrantes del grupo ‘Notas y Cantares’, y con su voz y su guitarra emociona e inspira; desde el 2015 está en este grupo.

“Siempre me ha gustado la música; vivimos en Ibagué y desde pequeñitos a los hijos los ingresábamos al Conservatorio; de tres, tengo dos (Hernán Darío y Óscar Javier Gutiérrez) que son músicos profesionales”, explica con la ternura que la caracteriza.

Orgullosa continúa: Hernán trabaja en la Universidad de Caldas, tiene maestría en música y es profesor de clarinete; Óscar dirige la tuna de la Universidad Católica y de Rosario, y en dos colegios; mi otro hijo, Daniel Mauricio, estuvo de pequeño estudiando música pero hoy es ingeniero electrónico, y mi esposo Daniel Gutiérrez, me acompaña siempre”.

Para Consuelo es una gran felicidad poder llevar alegría a otras personas, darle serenatas a quienes están en casas de la tercera edad; en su vida siempre ha tenido claro que es fundamental mantenerse activa, hacer otras cosas, y por eso el arte, con la música y la pintura, son sus favoritas. “Me encantan, me mantienen ocupada desde que me jubilé hace 20 años; junto con mi familia me mantienen llena de ilusiones; incluso cuando hay alguna enfermedad, me motivan a superarla rápidamente. Hay una canción colombiana que dice ‘siempre habrá juventud si existe una ilusión’, y ese es mi lema”, explica.

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