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lunes, diciembre 9, 2019
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Semana Mundial de la Lactancia Materna

Es un reto global lograr que los bebés reciban este alimento natural y excepcional mínimo seis meses de forma exclusiva. Un llamado a madres y padres, pero también a la sociedad para favorecer los ambientes que permitan lactar.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el aumento de la lactancia materna a niveles casi universales podría salvar más de 800.000 vidas al año, la mayoría de ellas de menores de 6 meses”.

De igual forma, representa múltiples beneficios para las madres, al disminuir el riesgo de cáncer de mama y ovario, diabetes de tipo 2 y enfermedades cardíacas.

“Se estima que el aumento de la lactancia materna podría evitar 20.000 muertes maternas al año por cáncer de mama”, dice la OMS.

No obstante y pese a la recomendación de la lactancia materna exclusiva desde una hora después del nacimiento hasta los 6 meses de edad, para ir agregando desde ese momento y poco a poco los alimentos complementarios y amamantar hasta los 2 años o más, la realidad dista de ese anhelo.

Un reciente informe de UNICEF y la OMS, precisa que 78 millones de bebés (tres de cada cinco) no toman leche materna en su primera hora de vida, lo cual aumenta el peligro de que mueran o contraigan una enfermedad y disminuye las posibilidades de que sigan tomando leche materna después. La mayoría de esos bebés nacen en países de bajos y medianos ingresos.

Explican que “ese retraso de tan solo unas horas después del nacimiento podría poner en peligro la vida del bebé. El contacto piel con piel y la succión de la mamá favorecen la producción de leche materna y de calostro, llamado también la ‘primera vacuna’ del bebé por su alto contenido en nutrientes y anticuerpos”.

“Una realidad vergonzosa”, dice el doctor Miguel Barrios Acosta, médico pediatra, para quien no deja de ser verdaderamente preocupante que en Colombia el promedio de lactancia solo llegaba a 2,2 meses en 2010 y cinco años después, según la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENSIN 2015), de Profamilia y el Ministerio de Salud y Protección Social, haya descendido a 1,8 meses. “Estamos perdiendo la oportunidad de prevenir enfermedades en los niños, porque la leche materna es un factor de prevención absoluto”, dice el especialista.

Es hora de actuar

Al celebrar del 1 al 7 de agosto la ‘Semana Mundial de la Lactancia Materna’, que conmemora la Declaración de Innocenti, firmada en agosto de 1990 por los gobiernos, la OMS, el UNICEF y otras organizaciones, para proteger, promover y apoyar la lactancia materna, el propósito no es otro que “fomentar la lactancia materna y mejorar la salud de los lactantes en todo el mundo”, dice la OMS. Este año el lema escogido es ‘Capacitar a padres y madres, favorecer la lactancia materna’. 

Su invitación es a “promover las políticas favorables a la familia que permitan la lactancia materna y ayudan a los padres a criar a sus hijos y establecer vínculos con ellos en la fase más importante: la primera infancia”. En este sentido, las licencias de maternidad y paternidad que se han extendido en varios países son muy importantes, si se dedica realmente a la atención de los bebés, y si se mira los beneficios reales de esa contacto y esa permanencia con los padres en esos primeros meses de vida.

Las madres también necesitan tener el apoyo de su pareja en todo momento, entre otras cosas, apoyándola en sus tareas diarias, asegurándose de que descanse y se alimente bien, y de brindar amor y cuidados a su bebé; y requieren de “un entorno laboral propicio que las proteja y apoye para seguir con la lactancia materna cuando regresan al trabajo, dándoles acceso a descansos para amamantar; a un espacio seguro, privado e higiénico para extraer y guardar la leche materna, y a servicios de guardería infantil asequibles”., agrega la OMS.

Se destacan esfuerzos como los que hacen algunos países, entre ellos Colombia, al crear las Instituciones Amigas de la Mujer y de la Infancia, promovidas por el Ministerio de Salud y Protección Social y Unicef, que incluye la asesoría y la atención de las madres durante este periodo; el diseño de espacios adecuados para lactar, que han sido llamados salas amigas de la lactancia, para garantizar que las madres puedan extraer su leche en óptimas condiciones de higiene y conservarla también bajo los más estrictos protocolos de seguridad, garantizando el beneficio de los bebés.

“Ya tenemos el Día Mundial de la Lactancia Materna; todos los pediatras en las consultas de urgencias y ambulatorias recomendamos esta sana costumbre, y realmente es un tema que se trata todo el tiempo, direccionado al apoyo y reforzamiento de la lactancia; sin embargo, tenemos que reconocer que hay factores que contribuyen a la insuficiencia de esta sana costumbre o que la dificultan, como los contactos sociales o las condiciones socioeconómicas que los padres se enfrentan en su día a día; pero es deber nuestro seguir insistiendo e intentar dar todas las recomendaciones para mantener este hábito la mayor cantidad de tiempo posible”, señala Juan Pablo Carlos Gutiérrez, médico pediatra de la Clínica Infantil Colsubsidio.

Lista infinita de beneficios “Dentro de los beneficios de la lactancia materna están el apoyo nutricional e inmunológico de los lactantes, el reforzamiento del amor y la relación madre hijo”, resalta el doctor Juan Pablo Carlos Gutiérrez.

De igual forma, cada día nuevos estudios científicos confirman que la leche materna es el alimento más completo, contribuyendo ampliamente al crecimiento y desarrollo físico, emocional y en un mejor coeficiente intelectual de los niños.
 

“Puede suplir todas las necesidades del bebé de manera exclusiva hasta los seis meses y en este lapso puede protegerlo de eventos infecciosos que podrían producirle la muerte; además de ser de fácil digestión y absorción”, señala el doctor David Maldonado, pediatra de la Clínica Palmira y docente de la Universidad Javeriana.
 

Para el doctor Maldonado, este alimento particular tiene características especiales o exclusivas para cada recién nacido, por ejemplo, en el caso de los niños con síndrome de Dawn, la leche adquiere un valor excepcional, evidenciado en los estudios científicos.

Con los nutrientes que aporta y el lazo que se forma entre madre e hijo, se reduce también la mortalidad infantil. “Los niños que reciben lactancia materna durante los primeros seis meses de vida, tienen 14 veces más posibilidades de sobrevivir que los que no la han recibido”, señala la doctora Sandra Alfaro, nutricionista, y quien acaba de recibir por segundo año consecutivo el “Premio a la mejor de su especialidad, en Latinoamérica”, por la Organización internacional para la capacitación y la investigación médica”, en Argentina.

Es larga la lista de bondades, dentro de las que se encuentran la reducción de la mortalidad neonatal; la protección frente a las infecciones gastrointestinales, como la enfermedad diarreica aguda, que en los bebés puede ser mortal; protección contra las infecciones respiratorias, como el asma, la bronquitis y la neumonía; reducir el riesgo infecciones de oído y alergias, así como de enfermedades de la piel.

En cuanto a la mamá, dice la OMS, al lactar disminuyen el riesgo de cánceres ginecológicos (mama y cuello uterino), de osteoporosis, de anemia. Durante este período, se segregan hormonas como la prolactina y la oxitocina, que producen bienestar en la mujer y la hacen sentir en mayor contacto con su hijo, lo que previene la depresión, y la matriz recupera rápidamente su tamaño normal.

“También es un beneficio económico para la familia, pues en sus pechos la madre almacena un alimento sano, gratuito y disponible las 24 horas”, enfatiza el pediatra de la Clínica Palmira. 
 

Para tener en cuenta

En su cartilla ‘Lactancia materna’, Unicef destaca la importancia de colocar al recién nacido en el seno de mamá, de tal manera que “la barbilla del bebé quede tocando el pecho de la madre, y la nariz queda libre para respirar”.

Lo ideal es que “la madre sostenga el pecho con los dedos formando una ‘C’, coloque al bebé mirándole el pecho. La barriguita del niño o niña debe estar pegada contra la barriga de la madre y la cabeza, la nuca y la espalda del bebé están en línea recta sostenidas por el brazo de la madre”.

La primera leche que el bebé recibe se conoce como calostro y es muy valiosa porque “tiene todos los elementos necesarios para nutrir al niño o niña desde su nacimiento; protege al niño o niña contra infecciones y otras enfermedades; tiene las dosis de vitamina A y otros micronutrientes que son necesarios desde el nacimiento; protege al niño o niña contra infecciones y otras enfermedades a las cuales la madre ha sido expuesta; es un ‘purgante natural’ porque limpia el estómago del recién nacido. Por eso, hay que dar de mamar tan pronto nazca el niño y no es necesario darle chupón, ni agüitas, ni tecitos”, dicen los expertos de Unicef.

Luego, hay que lactar al bebé a demanda, es decir, según sus requerimientos, y si se presenta algún inconveniente con la lactancia consultar con el médico o el personal de salud encargado del tema, despejar todas las dudas y atender sus recomendaciones. Solo en casos excepcionales no se podrá lactar, pero ellos son quien es le indicarán qué pasos seguir.

Cuando el bebé mama bien, la lengua y la boca estimulan el pezón. “Entonces los nervios del pezón mandan el mensaje al cerebro de la madre de que quiere leche.

El cerebro responde y ordena la producción de una sustancia llamada prolactina, que hace que la leche se comience a formar en los alvéolos. Entre más mama el niño o niña más leche produce la madre. Para que la leche baje de los alvéolos al pezón, el cerebro hace producir otra sustancia que se llama oxitocina”, explica Unicef.

No hay que darle sustitutos de leche materna a los bebés, ni menos leche de vaca, porque esto solo lo desfavorece, alterando, entre otras cosas, su flora intestinal y exponiéndolo a infecciones.

La leche materna contiene todas las vitaminas, proteínas, azúcares, minerales, hormonas, enzimas y grasas en la concentración ideal, lo que previene la desnutrición infantil y protege al bebé contra muchas enfermedades.

 

Escrito por Marisol Ortega Guerrero, periodista especializada en temas de Salud, coautora de los libros ‘Conozca su cuerpo’, ‘Enfermedades comunes, mortificaciones mayores’ y ‘El médico de familia’.

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