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lunes, octubre 14, 2019
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Alergenos ‘invaden’ su entorno

Se celebra el Día Mundial de la Alergia, una fecha para concientizarnos sobre el tema y lo que podemos hacer para mejorar nuestro ambiente y hacerlo más saludable.

 

En 2050, una de cada dos personas sufrirá por culpa de alguna alergia o condición que se manifiesta cuando hay contacto con alergenos del medio ambiente.

Uno de los mayores problemas está en que a diario contribuimos con nuestras acciones a hacer que ese entorno sea más contaminado y, por ende, el riesgo de alergias sea mayor para bebés, niños, jóvenes y adultos.

Al celebrarse este 8 de julio el Día Mundial de la Alergia, se han diseñado algunas campañas para concientizar a la población sobre este tema. Una de ellas es ‘Contaminación del aire: el enemigo invisible de la alergia’, presentada por Sanofi en asocio con la Organización Mundial de Alergia (WAO, por sus siglas en inglés), para que todos actuemos contra ese ‘enemigo’ invisible.

Esto incluye que tengamos presente que “la forma en que cocinamos, limpiamos y vivimos, hace que el aire de los hogares se contamine, agravando los síntomas de una condición como la rinitis, que afecta hasta al 40% de las personas a nivel
global”.

Alergenos por todas partes

Fuera de la casa también estamos muy expuestos. Por ejemplo, el propio carro acumula bacterias y alérgenos, lo que contribuye a empeorar las alergias no solo del conductor, sino de toda la familia, como señala Laura Restrepo, bióloga y directora del departamento de Investigación y desarrollo de Airlife en Colombia, quien recomienda realizar una limpieza profesional “cada tres meses, como método de eliminación y también de prevención para que las bacterias y otros microorganismos no se acumulen, convirtiéndose en fuente de contaminación y enfermedades”.

En los sistemas masivos de transporte, el panorama no es mejor. Así lo confirma un estudio realizado por expertos de las universidades de La Salle y Los Andes, publicados en la prestigiosa Revista Científica Atmospheric Environment, quienes midieron, durante once meses, la calidad del aire que respiran los usuarios del sistema masivo de Bogotá, la capital del país, encontrando que “tanto al interior de los buses como en las estaciones hay altas concentraciones de partículas finas PM2.5, carbono negro más conocido como hollín, y monóxido de carbono (CO), que tienen efectos muy perjudiciales para la salud humana”.

Significa esto, que “el aire que respiran los usuarios durante 140 minutos en un viaje de ida y vuelta contribuye al 60% de la dosis diaria que reciben de contaminación de PM2.5 en la ciudad. Estas dosis de sustancias tóxicas recibida durante un desplazamiento que en total suma 2 horas y 20 minutos es 1,2 veces mayor que la dosis que una persona debería respirar a lo largo de 24 horas, según los niveles de concentración recomendados por la Organización Mundial de la Salud”, explicó Boris Galvis, docente investigador de la Universidad de La Salle y Phd en ingeniería ambiental. 

 

Más y más síntomas

Como resultado de la contaminación del aire y de la mayor presencia de alérgenos, hoy vemos más personas con síntomas como “congestión y goteo nasal, rasquiña en ojos y nariz; ojos rojos y llorosos; estornudos y tos, y hasta piel hinchada y de color azuloso debajo de los ojos (ojos morados alérgicos), “que perjudican su trabajo, o el resto de las actividades diarias, afectando también su sueño y en general su bienestar psicológico y físico”, señala el profesor Ignacio J. Ansotegui, presidente de la WAO.

Se refiere, específicamente, al caso de la rinitis alérgica, “cuyos síntomas se han agravado por culpa de la contaminación del aire”, como señaló durante su participación en la Tercera Reunión Mundial de Expertos en Alergias, de Sanofi, en Lisboa (Portugal).

Con los niños, la situación también es complicada, como lo explica Luis Jorge Hernández, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, quien ha participado en diversos estudios según los cuales, “los síntomas respiratorios en la comunidad bogotana menor a 5 años, como la tos, son más frecuentes en quienes habitan las localidades más contaminadas de Bogotá: Kennedy, Puente Aranda, Fontibón, Tunjuelito y Suba”.

Incluso, se encontró que los pequeños que estudian en los jardines infantiles ubicados en las zonas más expuestas, “faltan más al colegio por enfermedad respiratoria”. Síntomas que aumentan no solo por la contaminación externa, sino por la contaminación interna en sus hogares y colegios (por ejemplo: humo de segunda mano, 29 al 32% de los hogares evaluados; humedad relativa en casa, 38- 39% de los hogares evaluados, y presencia de fábricas en los domicilios, entre otros).

Los efectos de la contaminación en la salud humana son muy variados e incluyen desde el incremento de alergias como la rinitis hasta enfermedades de tipo respiratorio como la bronquitis y problemas cardiovasculares. En los niños, se favorece el desarrollo de asma y alergias.

 

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