sábado, agosto 17, 2019
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Lectura para el desarrollo integral de los niños

Libros de gran formato para los bebés, historias que pueden tener un final diferente o simplemente dejarlos que recreen sus propios cuentos resulta fundamental.

 

Dentro de sus nuevas directrices para que los bebés y los niños no estén tanto tiempo ante una pantalla (al ver televisión, videos o jugar en el computador), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamado a padres y cuidadores para que dediquen tiempo para leerles y contarles cuentos.

Esto es fundamental para promover la buena comunicación con la familia, para estrechar lazos y para el desarrollo integral de los pequeños, ya que les permite aprender a comunicarse, a conocer nuevos conceptos, a desarrollar la memoria, la audición y el entendimiento, según su edad y su entorno.

Incluso, desde antes de nacer y durante sus primeros meses ya obtienen beneficios importantes con una lectura en voz alta de sus padres, llena de cariño, emoción, con temas tiernos, interesantes y en un tono lleno de musicalidad. A medida que crecen esta sana costumbre los va enriqueciendo como personas.

Diversos estudios también han encontrado beneficios para el desarrollo cerebral. Uno de ellos, publicado en la revista académica Pediatrics, titulado ‘Ambiente de lectura en el hogar y activación cerebral en niños en edad preescolar que escuchan historias’ determinó que los niños entre 3 y 5 años de edad, a quienes sus padres les contaban historias y les leían con regularidad, “tenían una mayor activación de una región del hemisferio izquierdo del cerebro llamada corteza de asociación parieto-occipito-temporal. Área clave para la integración multisensorial, para integrar sonido y después estimulación visual”.

En general, es una realidad que cuando “los padres les cuentan cuentos y les leen a sus hijos, esto los beneficia en términos de aprendizaje, de la correcta pronunciación y entonación; les ayuda a mantener concentrada la atención, a memorizar y a formular preguntas sobre el tema, a medida que van creciendo. Todas estas son funciones básicas para el avance en el aprendizaje de la lectura y la escritura”, dice la doctora Lucía Vargas Posada, psicóloga infantil y de familia.

Pero, la motivación hacia la lectura se obtiene no solo con el hábito de leer cuentos; sino que se ha comprobado también que la actitud y los hábitos de los padres tienen gran influencia dado que son modelos a imitar.

“No se puede pretender que el niño sea buen lector cuando no ve a ninguno de sus padres leyendo ni mostrando interés por lo que lee su hijo. Es importante el acompañamiento de los padres en el proceso de adquisición de la lectura, para mantener la motivación y reforzar todo lo aprendido en el colegio”, explica la doctora Lucía.

Comparte este concepto, Enrique González Villa, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro (CCL), para quien el ejemplo es fundamental y solo cuando los papás les leen, pero además les cuentan historias, les ayudan a desarrollar la imaginación, la creatividad y la curiosidad. “Además, algo fundamental y que les sirve mucho a las familias es que en esa interacción de los padres con los hijos se desarrollan lazos familiares que van a estar presentes toda la vida”, dijo durante la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo 2019).

Motivación constante

Una de las tareas de los padres, dice la educadora Gloria de Galindo, debe ser incentivar la creatividad y fomentar el pensamiento crítico en los niños y, para ello, los cuentos y las historias son muy importantes, porque les muestran una realidad y les enseñan la importancia de los valores, de las diferencias entre las formas de actuar y otros conceptos, algunos que son legados de nuestros antepasados.

En su más reciente libro, titulado ‘ABC de la crianza’, la psicóloga Annie de Acevedo, se refiere a la hora del cuento como “un deleite y una experiencia inolvidable, no solo para los niños, sino para los adultos”, y por eso mismo sugiere darles cada vez más oportunidades a los niños para que “cuenten historias” y que esta sea, ojalá, “una metodología de aprendizaje”. Todo, porque “el cuento hecho por los niños, desde su perspectiva, también genera conexiones emocionales que quedarán guardadas para el resto de sus vidas”.

A la lista de bondades hay que sumar que “a los 7 u 8 años, un niño que haya leído o que sus papás le hayan leído desde que nacieron, ya se vislumbra como un gran lector para el resto de su vida”, dice Alejandro Cadavid, de Editorial Océano de Colombia, y esto no solo favorece su desarrollo y sus habilidades, sino el progreso de los países.

Un libro para cada edad y cada niño

La doctora Lucía Vargas Posada destaca la importancia de brindarles opciones a los niños según su edad. Por eso recomienda:

  • Para los bebés, libros de gran formato, con figuras sencillas y de fácil reconocimiento que hagan parte del contexto en que se desarrolla el niño.
  • Entre los 2 y los 5 años, conviene que los padres creen el hábito de la lectura diaria utilizando cuentos atractivos y, especialmente, permitiendo que sea el mismo niño quien, a través de dibujos e ilustraciones, vaya narrando lo que ocurre o él se imagina. Aquí es muy importante dar cabida a la fantasía, pues es un proceso muy valioso del desarrollo de la inteligencia.

 

Si el niño modifica una historia o adiciona elementos, indica que está desarrollando su creatividad. “A veces, los adultos no comprenden esta etapa del desarrollo evolutivo y descalifican al niño o le tratan de mentiroso, lo cual resulta contraproducente”, insiste la doctora Lucía Vargas Posada.

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