viernes, julio 19, 2019
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Crean corazón vivo que palpita

Con tejido humano, científicos de la Universidad de Tel Aviv diseñaron un modelo de corazón, ayudado por una impresora 3D.

 

Tres centímetros de tamaño, similar al corazón de un conejo, tiene el corazón que ha dado de qué hablar al mundo en esta semana. Todo, porque se trata de un avance, que si bien es aún muy básico, le daría un impulso y una nueva era a los
trasplantes de órganos en el futuro.

El novedoso corazón fue diseñado en el Laboratorio de Ingeniería del Tejido y Medicina Regenerativa de la Universidad de Tel Aviv (Israel), y dentro de sus características están que palpita utilizando tejido humano y una impresora 3D, y que tiene todas las propiedades inmunológicas, celulares, bioquímicas y anatómicas de un paciente.

Según el profesor Tal Dvir, director de la investigación, “es la primera vez que se hace un corazón con una impresora 3D con tejido humano de un paciente, y aunque aún es ‘muy básico’, cuenta con todas las partes que conforman normalmente este órgano”.

En una publicación de la revista internacional Advanced Science, se explica el paso a paso de todo el proceso y desarrollo, realizado por los investigadores israelíes, quienes precisaron que se han dedicado a este tipo de temas para tratar de aportar en la solución de un problema de graves repercusiones mundiales como lo son las enfermedades cardiovasculares, hoy por hoy la primera causa de morbilidad y mortalidad en muchos países del Planeta, con los riesgos que implican y con las secuelas que suelen dejar a quienes logran sobrevivir.

“Tomamos una pequeña biopsia de tejido graso del paciente, quitamos todas las células y las separamos del colágeno y otros biomateriales, las reprogramamos para que sean células madre y luego las diferenciamos para que sean células cardiacas y células de vasos sanguíneos”, explicó el investigador.

Luego, agregó, se “realizó un minucioso trabajo para procesar los biomateriales hasta convertirlos en biotinta, que permitiera imprimir con las células. Como el corazón aún no bombea, los científicos se dedicarán ahora a perfeccionar este proceso y madurar el corazón, hasta que pueda trasplantarse a un ser humano”.

“Estos resultados demuestran el potencial del enfoque para la ingeniería de tejidos y órganos personalizados, o para la detección de fármacos en una estructura anatómica adecuada y en un microentorno bioquímico específico del paciente”, explicaron los investigadores en Advanced Science.

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