viernes, julio 19, 2019
Investigaciones

Nada como una buena siesta

Esta costumbre, muy cultural en algunas regiones, representa algunos beneficios relajantes y le permite estar más activo y atento. Pero, no es para todos y requiere un tiempo prudencial

Si bien en capitales como Bogotá, Medellín o Cali es muy difícil hacer siesta, en especial por los problemas de movilidad, que no permiten ir a casa a almorzar, en ciudades intermedias esta es toda una costumbre. También suele ser común en los adultos mayores, en los niños en edad escolar y en los bebés, en quienes es vital para su desarrollo.

Se trata de una gran idea, que fortifica, da energía y relaja, pero tiene sus condiciones. “Se recomienda en la tarde, después del almuerzo, y lo clave es que no debe pasar de 25 minutos. Es lo ideal”, explica el doctor Rafael Lobelo, neumólogo somnólogo, director de la Clínica del Sueño Cayre-Ondina, y de la Clinica de Sueño de Colsánitas.

En general, las siestas “no afectan la calidad del sueño en la noche y sí pueden llegar a ser muy reparadoras”, dice el doctor Eric Olson, del Centro para Medicina del Sueño de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

Sin embargo, hacerlo en el momento incorrecto del día o por más tiempo de lo recomendado “puede ser contraproducente para la salud; por eso es importante entender los pros y contras de hacer la siesta y cuál es el momento justo para tomarla”.

Es claro que dormir una hora ya no es siesta y, en ese tiempo, como se pueden pasar las diferentes etapas del sueño, incluido un sueño profundo, se va a hacer más difícil conciliar el sueño en la noche. “El cerebro le va a poner muchos problemas, porque ya durmió durante el día y necesita cierta cantidad de horas para volver a acumular las necesidades de dormir. Entonces la siesta es muy buena, pero nunca más de 25 minutos”, insiste el doctor Lobelo.

Tampoco se trata de forzarse a dormir después del almuerzo, porque sencillamente esto es algo que se da, una necesidad que sienten algunas personas, o que puede ser ocasional, para recuperar el sueño interrumpido una noche o simplemente porque se busca un momento de relajación.

Se recomienda en la tarde, después del almuerzo, y lo clave es que no debe pasar de 25 minutos.

Los beneficios

Dormir es una de las actividades más importantes para el ser humano, porque el cuerpo lo demanda para recargar su energía y comenzar un nuevo día ‘con las pilas puestas’. En el caso de la siesta, diversos estudios la han relacionado con beneficios como:

  • Relajación.
  • Fatiga reducida.
  • Mayor estado de alerta.
  • Mejor estado de ánimo y mejor desempeño, incluyendo capacidad de reacción
    rápida y mayor atención.

Investigadores de las universidades de Tecnología de Queesland y de Düsseldorf, en Alemania, que es el país europeo en donde más se acostumbra a dormir la siesta, junto con los españoles, encontraron que quienes tienen este hábito pueden reducir su riesgo de sufrir de hipertensión y la mortalidad por problemas coronarios.

Otros estudios, como el que realizaron experto de la NASA, comprobaron que después de unos minutos de siesta, los astronautas mejoraban en su lucidez y disposición para el trabajo, luego de una mañana agotadora.

Estos y otros análisis han llevado a tomar muchas medidas al respecto. Por ejemplo, en Alemania, la Federación de pequeñas y medianas empresas recomendó incluir una pequeña siesta en las compañías, teniendo en cuenta su relación con una mejora en la productividad, y por ello se fueron creando pequeños espacios en las oficinas para brindar esa oportunidad. No obstante, en otros países como en Canadá, esto no funcionó y bajó la productividad, lo que significa que no se puede decir la última palabra frente a un tema que está firmemente ligado con la idiosincracia y las costumbres de los pueblos, y que depende ciento por ciento de cada persona.

Por eso, si se le dificulta tomar la siesta, no se preocupe. No pasa nada malo. “Esta actividad no es para todos. A algunas personas simplemente se les complica dormir durante el día o les cuesta trabajo dormir en lugares diferentes a sus propias camas, que es lo que generalmente se requiere para la siesta”, precisa el doctor Olson.

Para tener en cuenta

Si no acostumbra hacer una siesta después de almuerzo, y últimamente siente una necesidad apremiante de tomarla, como si su cuerpo ya no diera más, sería importante consultar con su médico. Puede tratarse de fatiga crónica, o puede estar tomando un medicamento que le produzca somnolencia o cansancio, o el origen también podría estar en un desorden en el sueño o incluso una condición médica que está interrumpiendo el sueño en la noche.

Leave a Response