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Mujeres, a visitar al urólogo

La incontinencia y algunas infecciones urinarias motivan la consulta con este especialista. No se descuide, deje la pena y visite a su médico.

Existe la falsa creencia de que el urólogo es una especialidad dirigida sólo a hombres, como la ginecología es exclusiva para las mujeres. Sin embargo, hay casos en los que a las mujeres les corresponde ir al urólogo.

Algunos de esos casos, los explica el doctor Juan Camilo Ospina, jefe de Urología de la Clínica del Country y Clínica La Colina: “Cuando presentan síntomas de incontinencia, infecciones urinarias, prolapso vesical, cálculos renales o tumores”.

Los problemas de mayor incidencia son las infecciones urinarias, como la cistitis o uretritis, que aparecen a cualquier edad y “en el caso que resulten comprometidos órganos del aparato reproductor y los genitales externos, trabajamos de la mano con los ginecólogos”, complementa el especialista.

Existen factores de riesgo que son propios de las mujeres frente a algunas enfermedades urológicas, como su anatomía –mujeres que tienen la uretra más corta que los hombres–, el uso de anticonceptivos, algunos productos femeninos, el embarazo y la menopausia. 

En algunos casos, ellas son incluso más propensas que los hombres a desarrollar infecciones en estas zonas, por lo cual la recomendación es estar atentas a los signos y síntomas y consultar con el urólogo cuando sientan una necesidad frecuente de orinar, picor vaginal o se presente enrojecimiento en la orina, entre otros.

Mejor ir al urólogo

Las enfermedades más comunes que tratan los urólogos en las mujeres son:

Incontinencia. Afecta aproximadamente al 25% de la población femenina adulta. La característica principal de esta enfermedad son los escapes de orina, que pueden clasificarse así:

– De esfuerzo: se produce al realizar ciertos movimientos o actividad física, desde reírse hasta cargar algún objeto, lo cual se da cuando el esfínter urinario no tiene la competencia suficiente.

– Urgencia: cuando se siente el deseo de orinar y no se alcanza a controlar el escape de orina.

– Rebosamiento: cuando la vejiga no se vacía en su totalidad, y esta acumulación puede producir un goteo que no se controla.

– Pérdida de orina por trastornos neurológicos: este tipo de incontinencia se puede tratar con terapias físicas, uso de medicamentos o cirugía.

Las mujeres pueden ser más propensas que los hombres a desarrollar infecciones en el sistema urinario, que incluye vejiga, uretra, uréteres y riñones. Se les recomienda consultar con el urólogo cuando tengan necesidad frecuente de orinar, picor vaginal o enrojecimiento en la orina.

Prolapso vesical. Es el descenso de uno o más órganos de la cavidad pélvica hacia el exterior, afecta casi al 10% de las mujeres y suele comprometer la vejiga, pero también la vagina, el útero y el recto por debilidad en las estructuras musculares. 

Las causas más comunes son parto vaginal, trastornos obstétricos, estreñimiento o enfermedades respiratorias crónicas, deportes de alto impacto, obesidad, pérdida de estrógenos o cargas pesadas. 

Los síntomas, que muchas veces tardan en aparecer, incluyen incontinencia urinaria, dificultad para orinar e incomodidad durante el acto sexual. En algunas ocasiones requieren tratamiento quirúrgico. Es importante acudir al especialista siempre que esta afección empiece a impedir el desarrollo normal de las actividades diarias.

Infecciones urinarias. Pueden aparecer en cualquier parte del aparato urinario: riñones (pielonefritis aguda), vejiga (cistitis) y uretra (uretritis). Los síntomas comunes son ardor al orinar, micciones frecuentes, molestias en la espalda baja o abdomen. 

Las mujeres a lo largo de su vida presenten infecciones urinarias dado que la uretra es más corta, lo que disminuye la distancia que las bacterias deben atravesar para alcanzar la vejiga. También influyen el embarazo, el postparto, la actividad sexual, el reflujo vesicoureteral o factores genéticos. Para evitarlas, se recomienda mantener una buena higiene, tener adecuados hábitos urinarios y consumir mucho líquido.   

Si las infecciones empeoran y no son tratadas, pueden causar daño renal permanente, riesgo elevado de tener un bebé prematuro e incluso septicemia, una condición que puede poner en riesgo la vida de la mujer. 

Siempre que haya sospecha de una infección urinaria es importante acudir a un especialista, especialmente si son repetitivas, puesto que el tipo de tratamiento varía dependiendo de la gravedad y puede incluir antibióticos.

Cálculos en las vías urinarias. Son piedras que pueden comprometer cualquier segmento del tracto urinario (el proceso de formación del cálculo se llama urolitiasis). Hablamos de nefrolitiasis cuando se compromete el riñón; cistolitiasis, la vejiga, y ureterolitiasis, el uréter. En Colombia su consulta es frecuente y en muchos casos su incidencia aumenta por una dieta inadecuada, con alto contenido de carnes rojas, uso excesivo de sal y bajo consumo de líquidos.


Tumores del tracto urinario. Los cánceres de riñón, uréter y vejiga, aunque son menos frecuentes que en los pacientes hombres, han aumentado su incidencia en la población femenina en las últimas décadas. El síntoma más frecuente es el sangrado en la orina y como la gran mayoría de tumores malignos, si se detectan en forma temprana tienen una alta probabilidad de ser curados.

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