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Día Mundial de lucha contra el Sida, VIH, Retrovirales
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Día Mundial de lucha contra el Sida

El lazo rojo es el símbolo universal de apoyo y solidaridad con los pacientes. Infórmese sobre la enfermedad y dígale no a la discriminación.

Con el lema ‘Solidaridad mundial, responsabilidad compartida’, este 1 de diciembre, al conmemorar el Día Mundial de Lucha contra el Sida, el llamado de las autoridades de salud es unánime para apoyar a las personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y rendir homenaje a quienes han fallecido por su causa.

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Recuerda el doctor Enrique Gutiérrez Saravia, médico infectólogo, ex presidente de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN); delegado por Colombia y presidente del Capítulo Andino de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE), que han pasado casi 40 años desde que aparecieran, en Los Ángeles y Nueva York, algunos casos de neumonía por Pneumocystis carinii y varios casos más de una forma inusual de cáncer, el sarcoma de Kaposi, y cómo posteriormente se descubrió su asociación con el herpes virus humano 8 (HHV8).

Serían Luc Montagnier y Françoise Berré-Sinoussi (ambos Premio Nobel de Medicina en 2008), en el Instituto Pasteur, en París, quienes aislaron y purificaron el virus a comienzos de los años 80 y vieron su interacción con el sistema inmune. Entonces se le denominó Virus de la Inmunodeficiencia Humana o VIH.

En ese momento, su hallazgo en una persona significaba una sentencia de muerte y lo ha sido para más de 35 millones de personas, que según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han muerto por enfermedades relacionadas con el sida. En este tiempo, 78 millones de personas han contraído el VIH y hay 38 millones de personas actualmente viviendo con el VIH, según datos de ONUSIDA.

“Han transcurrido casi cuatro décadas y aún no existe una vacuna a pesar de todos los intentos por encontrarla”, destaca el doctor Gutiérrez Saravia. No obstante, “gracias a la disponibilidad de tratamientos antirretrovirales muy efectivos, y al cambio y la modificación de algunas conductas sexuales, las personas con VIH pueden llevar una vida normal y hasta saludable”.

Más acciones contra el VIH/Sida

 Precisamente, el informe de ONUSIDA ‘Aprovechando el momento’, presentado en julio de 2020, muestra un progreso notable, pero muy desigual, especialmente en la expansión del acceso a la terapia antirretroviral.

Este resultado, que tiene un lado muy positivo, porque permite que muchos pacientes accedan a terapias y puedan mantenerse bajo control, también refleja una preocupante realidad, como lo precisan los expertos, y es que esa desigualdad indica que “no se alcanzaron los objetivos globales de VIH establecidos para 2020” y hubo que replantear las metas y definir nuevas líneas de acción hacia el 2030.

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Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA

“Se han salvado millones de vidas, particularmente las vidas de mujeres en África. El progreso realizado por muchos debe ser compartido por todas las comunidades. Los países necesitan orientarse por la evidencia y cumplir con sus responsabilidades con los derechos humanos”, dijo Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA (Lea aquí su mensaje en el Día Mundial de Lucha contra el Sidahttps://bit.ly/37k9miO).

Otro tema que preocupa y sobre el que se debe trabajar es que hoy, pese a los avances, es una realidad que el estigma y la discriminación siguen siendo barreras significativas en la lucha contra esta enfermedad, lo que se acompaña de ignorancia o malas interpretaciones de los avances y el manejo de las terapias.

También preocupa que en este año 2020, tan atípico para el mundo debido a la COVID-19, se haya dado un paso atrás originado por el temor a la pandemia que cambió la vida y el pensamiento de muchas personas, y pudo afectar el control de los pacientes por temor a adquirir la nueva enfermedad.

Esto, porque una interrupción completa de seis meses en el tratamiento del VIH podría causar más de 500.000 muertes adicionales solo en África subsahariana durante el próximo año (2020–2021), devolviendo a la región a los niveles de mortalidad por Sida de 2008. Incluso una interrupción del 20% podría causar 110.000 muertes adicionales, señala ONUSIDA, en relación con el impacto de la COVID-19 (https://bit.ly/3fVNYUV).

Es una realidad, como lo destaca ONUSIDA que, “donde los servicios se brindan de manera integral, los niveles de transmisión del VIH se reducen significativamente. En Eswatini, Lesotho y Sudáfrica, una alta cobertura de opciones de prevención combinada, que incluyen apoyo social y económico para mujeres jóvenes y altos niveles de cobertura de tratamiento y supresión viral para poblaciones previamente no alcanzadas, han reducido las brechas de desigualdad y han reducido la incidencia de nuevas infecciones por el VIH”. 

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. La meta para 2030 es poner fin a la epidemia de sida.

Hablemos del VIH/SIDA

El VIH, dice la OMS, se transmite a través del intercambio de determinados líquidos corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales. También se puede transmitir de la madre al hijo durante el embarazo y el parto.

No es posible infectarse con los besos, abrazos o apretones de manos o por el hecho de compartir objetos personales, agua o alimentos. 

En esencia, el virus ataca el sistema inmune y debilita los mecanismos de defensa contra muchas infecciones y determinados tipos de cáncer. Su fase más avanzada es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), que puede tardar muchos años en manifestarse si no se trata.

En cuanto a los síntomas, la OMS, destaca que estos difieren según la etapa en la que se encuentre la enfemedad. “A veces, en las primeras semanas que siguen al contagio la persona no manifiesta ningún síntoma, mientras que en otras ocasiones presenta un cuadro seudogripal con fiebre, cefalea, erupciones o dolor de garganta”.

A medida que la infección va debilitando el sistema inmune, la persona puede presentar otros signos y síntomas, como inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso, fiebre, diarrea y tos. En ausencia de tratamiento pueden aparecer enfermedades graves como tuberculosis (TB), meningitis criptocócica, infecciones bacterianas graves o cánceres como linfomas o sarcoma de Kaposi.

Hoy por hoy existen modernos y diversos mecanismos de diagnóstico, aunque la OMS reitera que es fundamental realizarse pruebas confirmatorias cuando el primer resultado es positivo.

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