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viernes, agosto 14, 2020
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Cuando la muerte llega de sorpresa y ‘fulmina’ a los deportistas

Exámenes muy completos y especializados ayudarían a encontrar alguna anomalía en el corazón que debe atenderse, para no llevarse sorpresas.

Resulta una paradoja que la gente que hace deporte y es aparentemente sana se pueda infartar o tener muerte súbita. Pero, es la realidad. Basta recordar algunos casos, como el del defensa italiano y capitán de la Fiorentina, David Astori, a quien encontraron sin vida en la mañana del domingo 4 de marzo de 2018 en el hotel de concentración de su equipo. Tenía apenas 31 años y según el parte de medicina legal, “falleció de manera natural por una falla cardíaca, posiblemente con una base bradiarrítmica".

Michael Goolaerts, ciclista belga, con apenas 23 años, falleció la noche del domingo 8 de abril de 2018, horas después de haber sufrido un paro cardíaco durante una etapa de la París-Roubaix, y de recibir múltiples intentos de reanimación.

Pero, tal vez el caso más recordado para nosotros es el del mediocampista camerunés Marc-Vivien Foé, no solo porque la imagen en el instante en que quedó sin sentido sobre la grama del estadio Gerland, de Lyon (Francia), recorrió el mundo por televisión, sino porque su equipo disputaba un partido contra la Selección Colombia, por la semifinal de la Copa Confederaciones, el 26 de junio de 2003. Fue un caso de muerte súbita debido a una miocardiopatía hipertrófica. Los médicos de la Fifa intentaron reanimarlo durante casi una hora pero fue imposible.

Así las cosas, este un riesgo real, específicamente porque hay muchas enfermedades subyacentes, asintomáticas, hereditarias, que no son detectadas en un deportista en un momento dado y pueden producir muerte súbita. Incluso, se ha visto que más del doble de casos de muerte súbita suceden en deportistas de alto rendimiento, con una frecuencia de dos por cada cien mil, en especial por encima de 35 años; por debajo de esa edad, es de 0,7 casos por cien mil.

En muchos casos, precisa el doctor Enrique Melgarejo, cardiólogo de la Sociedad Colombiana de Cardiología, hay un crecimiento desordenado del corazón, una mayor demanda miocárdica de oxígeno y predisposición a presentar trastornos del ritmo cardíaco.

“Influyen una cantidad enorme de causas en la muerte súbita, desde arritmias hasta bradicardias, problemas con una válvula, arritmias supraventriculares, arritmias ventriculares que ocasionan prolapso circulatorio o isquemia severa”, complementa.

Sin embargo, la causa más común de muerte súbita en los atletas, señala el doctor Alberto Negrete, cardiólogo del Centro Médico Imbanaco en Cali, es la miocardiopatía hipertrófica, cuyo origen es congénito.

Esta situación puede afectar a una de cada 500 personas, en la mayoría con un patrón de herencia autosómico dominante, y se caracteriza por un engrosamiento anormal del músculo del corazón (miocardio), que dificulta el bombeo de sangre.

Otras causas tienen que ver con anomalías de las arterias coronarias que pueden “comprimirse durante el ejercicio y no llevar al corazón el flujo de sangre adecuado”.

A esta lista se suma el llamado Síndrome de QT largo, “trastorno del ritmocardíaco congénito que puede hacer que el corazón lata con velocidad y de manera caótica. En este caso, esos cambios pueden producir desmayos y hay mayor riesgo de muerte súbita”. O también el síndrome de Brugada, que la Asociación Española del Corazón define como “una enfermedad de origen genético, originada por la alteración en los genes que dirigen la formación de las proteínas cardíacas que regulan el paso de los iones a través de la membrana de las células cardíacas, conocidas como canales iónicos”, que da origen a alteraciones eléctricas que favorecen la aparición de arritmias, generalmente ventriculares, que pueden causar síncopes o muerte súbita. 

“En un 30 % de situaciones no  se  encuentra  la  razón  de  la  muerte súbita”, señala el doctor Hernando Jaime, médico del deporte.

Un chequeo regular

Si bien muchos casos no se pueden detectar a temprana edad, y nunca dan síntomas, hasta el ‘golpe fulminante’, es muy importante que a los atletas les realicen exámenes médicos exhaustivos; que en ocasiones permiten encontrar alguna anomalía estructural o funcional del corazón , que indique un riesgo para la salud o la vida del deportista, siendo necesario la toma de exámenes especializados para confirmar una impresión diagnóstica y así tomar las medidas respectivas, recomienda el doctor Jaime.

Sugiere realizar como mínimo una buena historia clínica, averiguando antecedentes familiares de muerte súbita en algún familiar, buen examen físico y un electrocardiograma previo a la participación en un deporte es muy importante, ayudando a encontrar alguna anomalía eléctrica del corazón indicativo de alguna enfermedad de base.

Si existe alguna duda, es recomendable la toma de ecocardiograma que va a confirmar o descartar anomalías estructurales del corazón.

Reanimación oportuna

En pacientes con miocardiopoatía hipertrófica (MCH) suele aparecer fibrilación auricular (FA), una arritmia sostenida que lleva a que el corazón, en lugar de contraerse empiece a temblar, no llegue sangre a los tejidos y aumente el riesgo de muerte súbita, señala el doctor Melgarejo.

En Colombia, teniendo en cuenta esa realidad, en 2017 se aprobó la Ley 1831, que ‘Regula el uso del desfibrilador externo automático en transportes de asistencia y en lugares de alta afluencia de público’, como “escenarios deportivos, tanto públicos como privados, tales como estadios, coliseos, polideportivos, canchas sintéticas, gimnasios, clubes deportivos, acuáticos y parques naturales, de diversiones o recreacionales, ciclovías y centros de alto rendimiento o entrenamiento”.

Estos desfibriladores, explica el doctor Jaime, permiten que “cuando el corazón comienza  a presentar un episodio de fibrilación, se detecte el problema e inmediatamente realiza una descarga de corriente eléctrica de alto voltaje, que detiene la arritmia, permitiendo que el corazón vuelva a tomar su ritmo normal y de esta manera pueda salvarse la vida del paciente, lo que se conoce como una ‘muerte súbita reanimada’.

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