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domingo, diciembre 15, 2019
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Las lagunas mentales son una señal que debe atenderse

Es fundamental consultar con el especialista para determinar el origen de esas lagunas mentales o pequeños olvidos y poder definir un tratamiento de ser necesario.

El estrés y el cansancio, así como algunas distracciones pueden generar en olvidos de cosas muy puntuales e incluso disparatadas, como no recordar el nombre de un amigo o coger el bus que no era, pero no tendrían porqué afectar la calidad de vida.

La solución a estas lagunas mentales están en el descanso, el manejo del estrés y un poco de recreación y esparcimiento, o salir de esa semana de exámenes, de ajuste de cuentas en la empresa o de la entrevista de trabajo solucionarían en términos generales la problemática.

Pero, si la situación se vuelve recurrente, si estas lagunas o olvidos son cada vez mayores, preocupantes, e inciden en la calidad de vida, en lo social, laboral y personal, es muy importante consultar con el especialista.

La doctora Ericka Tung, del departamento de Atención Primaria de Medicina Interna, de Mayo Clinic, en Minnesota, precisa que las lagunas mentales pueden señalar un problema médico subyacente. “Los problemas de la memoria son preocupantes cuando afectan la información que es particularmente importante o conocida, si se vuelven más frecuentes o si interfieren con las actividades diarias. En cualquiera de esos casos, vale la pena ir al médico”.

En el caso de personas entre 40 y 55 años, podría tratarse de una demencia frontotemporal (DFT), enfermedad que hace referencia a un grupo diverso de trastornos que afectan esta parte del cerebro, zona asociada con la personalidad, el comportamiento y el lenguaje. En los adultos mayores, la razón podría estar un grupo de síntomas, tales como pérdida de la memoria, dificultad para razonar, incapacidad de aprender o de recordar información nueva, alteraciones en la personalidad y comportamientos inadecuados, que afectan las capacidades intelectuales y sociales de una persona lo suficiente para dificultarle llevar a cabo las actividades cotidianas, que se relacionarían con algún tipo de demencia.

“A medida que envejecemos, el cerebro atraviesa por varios cambios relacionados con la edad que pueden hacer difícil aprender nuevas cosas o recordar palabras conocidas. Los adultos mayores pueden, por ejemplo, tener dificultad para recordar los nombres de personas conocidas o problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del carro”. En la mayoría de los casos, las lagunas mentales podrían no representar problema, pero no siempre es así.
 
“Si olvida información que anteriormente habría recordado siempre. Por ejemplo, pasar por alto un evento social, como el tiempo de salida de un partido de fútbol, o no percatarse de algo marcado en el calendario que para la persona normalmente sería una prioridad, como una cita médica. Si eso ocurre de vez en cuando, probablemente no sea un problema; pero si la persona regularmente empieza a tener dificultades con ese tipo de conexiones, entonces es el momento de acudir al médico”, insiste la especialista.  
 
Una evaluación médica que también se aconseja cuando la persona empieza a sentirse abrumada o confundida cuando hay que tomar decisiones, a irritarse o molestarse cuando es necesario concentrarse mentalmente para terminar una tarea, a perderse en el camino hacia un sitio conocido o tener dificultad para seguir las instrucciones paso a paso, hasta cuando conducir se vuelve complicado. 
 
La visita al médico permite evaluar la función cognitiva, que incluye atención, memoria y las capacidades lingüísticas o espaciales; a veces podría requerirse una evaluación neurológica y exploraciones del cerebro.

Lagunas Mentales¿Qué hacer si aparecen las lagunas mentales?

El doctor José Fernando Gómez Montes, especialista del Programa de investigaciones en Gerontología y Geriatría, de la Facultad de Salud de la Universidad de Caldas, en Manizales, explica que “el riesgo de demencia en algunas ocasiones está determinado por factores que no se pueden cambiar, como por la herencia o por traumas craneales. Pero, la posibilidad de cambiar factores de riesgo específicos y conductas, puede disminuir el riesgo de desarrollar demencia”.

Significa esto claramente que hacer modificaciones en su estilo de vida es clave para reducir el riesgo de demencia, que se ve afectado por el tabaquismo, la falta de actividad física y mental, el consumo de alcohol, una dieta no saludable, y el sobrepeso y la obesidad.

Insiste en que esos cambios en el estilo de vida deben comenzar desde edades tempranas, ya que las ganancias son mayores cuando se inician en la edad media de la vida. Además se sabe que “estos hábitos mientras más pronto se adquieran pueden mantenerse por el resto de la vida y mantener una vida saludable”.

“Una estrategia que ha tomado fuerza últimamente para prevención de demencia es aumentar la resiliencia de las personas, definida como la capacidad de enfrentar de manera exitosa situaciones de estrés no solamente físicas, sino también mentales y sociales y, por ejemplo, se ha visto que aumentar el bienestar social y emocional está ligado a aumentar la resiliencia”, agrega el especialista.

Tips para combatir las lagunas mentales:

  • Aprender a manejar el estrés, para que no afecte seriamente tu vida.
  • Realizar ejercicio moderado y adecuado, porque favorece la salud física y mental.
  • Estar activo mentalmente, esto implica aprender nuevas cosas, leer, escribir, realizar crucigramas, enseñar.

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