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lunes, octubre 14, 2019
Sanarte

Bailes, canciones e instrumentos que generan emociones positivas

Niñas talentosas de Corea del Sur llevan el arte a su máxima dimensión, mostrando también la esencia de su cultura.

 

Ver a los ‘Pequeños Ángeles’ del Ballet Folclórico de Corea es transformarse a la verdadera dimensión del arte como manifestación de la historia y tradición de los pueblos; como la herramienta para sacar a la gente de la rutina, para llenarla de esperanza, amor, paz y emociones maravillosas, y también como el elemento clave para lograr la unidad de los pueblos.

En el escenario del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en Bogotá, las 35 integrantes de ‘Pequeños Ángeles’, cuyas edades están entre los 8 y 15 años, lograron todo esto y más en los corazones de los asistentes. Por algo, hoy se les conoce como ‘Embajadoras de Corea para la paz del mundo’, porque llevan un mensaje profundo, acompañado de su talento infinito, de su ternura y de su inocencia, mostrando lo que debe ser el verdadero valor de la infancia.

Fotos: Juan Diego Castillo – Teatro Mayor

Ya habían venido a Colombia en el año 2010, en donde recibieron una respuesta cálida y única del pueblo colombiano, y en esta ocasión, 9 años después, con nuevas integrantes, volvieron a hacer vibrar más de un corazón y hasta lograron que más de una lágrima brotara de los ojos de quienes disfrutan del arte y encuentran en él una forma de darle tranquilidad, ánimo y deleite a su vida.

Cómo no sentir esas emociones al oírlas cantar en español, un idioma muy diferente al suyo, que es el coreano, melodías como ‘Eres tú’, del Grupo Mocedades; El Galerón Llanero, canto típico de nuestros Llanos, o el Himno Nacional de Colombia, con todo el respeto y la solemnidad que merece. ¡Qué mejor forma para homenajear a otra cultura, completamente distinta, y a la vez dar a conocer su propia historia y legado!

Precisamente, ese fue el objetivo cuando sus fundadores, el pastor Sun Myung Moon y su esposa Hak Ja Han, crearon el grupo para recrear a través de la música y la danza el folclor y las leyendas coreanas, mostrando orgullo por su esencia y sembrando ese mismo sentimiento en quienes las ven.

“Cada año, las niñas más grandes se gradúan, aproximadamente 10 a 12, y las pequeñas van subiendo, conformando un grupo nuevo. Ellas se seleccionan de diferentes audiciones, y durante el primer año aprenden las técnicas de baile y de canto más básicas, y en el segundo año de entrenamiento comienzan a aprender los bailes de presentación”, explica Julia H. Moon, directora del Ballet Universal de Corea y presidenta de la Compañía Pequeños Ángeles, quien acompañó al Grupo durante sus presentaciones en Bogotá.

El espectáculo incluyó diversos números cortos, desde el baile de la corte hasta el baile de los granjeros, el de las máscaras y uno que trata sobre el matrimonio coreano, llenos de color, dinámica, armonía y emoción. “No es como el ballet tradicional en el que se cuenta una historia grande, sino que son diferentes piezas que muestran los diferentes aspectos la cultura coreana”.

Durante tres semanas, aproximadamente, aprendieron las canciones en español y el Himno de Colombia, y se prepararon para llevar ese mensaje positivo a través del arte, como lo han hecho en sus más de 6.000 presentaciones por distintos países del mundo, lo que ha llevado a periódicos de talla internacional como The New York Times, a calificarlos como ‘compañía fenomenal’ y al periódico Evening Standard, de Londres, a expresar que son “tan brillantes que es difícil creer que la edad promedio es de diez años”.

Fotos: Juan Diego Castillo – Teatro Mayor

Ellas entrenan muy duro, y es la combinación de la inocencia y la pureza de las niñas con su profesionalismo, lo que les permite cantar, bailar, tocar instrumentos tradicionales y llevar un mensaje hermoso.

Con propiedad hablan de lo que significa Colombia para Corea, que fue el único país de Suramérica que envió tropas a la guerra entre las Coreas (Norte y Sur); 5.300 soldados que fueron a luchar por un país y en un continente que ni siquiera conocían. “Es algo que nunca olvidaremos”, dicen.

Corea no sería lo que es hoy, sin todos ellos, lo saben y por eso mismo en su educación aprenden que pueden ser niños y jóvenes felices por el sacrificio de estas personas. “Es cómo los coreanos pensamos de Colombia, estamos eternamente agradecidos”, dijo la señora Julia H. Moon.

Escrito por Carolina Sánchez, investigadora de la Cultura Coreana.

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