viernes, julio 19, 2019
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Que la ansiedad no arruine su vida

El desorden de ansiedad es la primera causa de discapacidad en el mundo, según los reportes más recientes del programa de investigación Global Burden Disease (GBD). Consulte antes de sentirse ‘atrapado’.

 

En Colombia, explica la doctora Aura María Castro Guerrero, psicóloga clínica de la Dirección de Bienestar Universitario de La Universidad de La Salle, los casos de personas con desórdenes de ansiedad se han incrementado en estos últimos años, y en la Encuesta Nacional de Salud Mental 2015, realizada por el Ministerio de Salud y Protección Social, se puede observar un alto porcentaje de esta problemática correlacionada con depresión.

Específicamente, un análisis preliminar de los datos en adolescentes y adultos incluye los trastornos de ansiedad entre los cinco principales cuadros clínicos en salud mental.

Por sus características, estas problemáticas pueden representar desde relativamente simples molestias para quienes las experimentan, hasta episodios de incapacidad significativa, que enmarcan una disfunción importante en el desempeño personal, social o laboral, entre otros, señala el doctor Leonardo Castellanos Suárez, especialista en psicología clínica, miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos – Colpsic.

Para el caso de Bogotá, se ha evidenciado a personas entre los 18 a 48 años con trastornos como la ansiedad, depresión y/o psicosis. “En este orden, se trata de un problema de salud pública que no se está teniendo en cuenta en su real dimensión”, coinciden los expertos.

La ansiedad es una respuesta del organismo ante eventos amenazantes, especialmente ante eventos anticipados. De tal modo, en principio no es un problema en sí mismo, sino más bien una forma más de responder ante nuestro entorno. Su elevada intensidad, duración y frecuencia, afectan la calidad de vida y deben motivar una consulta.

¿En qué momento consultar?

La ansiedad es una respuesta del organismo ante eventos amenazantes, especialmente ante eventos anticipados. De tal modo, en principio no sería un
problema en sí mismo, sino más bien una alerta, una forma más de responder ante lo que pasa en nuestro entorno. “Ahora bien, su elevada intensidad, duración y aún su frecuencia, podría representar alteraciones importantes para la vida, de tal modo, que serían estos niveles relativos los que convendría considerar, a fin de prevenir”, dice el doctor Castellanos.

En ese sentido, es importante atender los síntomas de los trastornos de ansiedad, que, como explica la doctora Aura María Castro Guerrero, psicóloga clínica de la Dirección de Bienestar Universitario de La Universidad de La Salle, se pueden evidenciar a través de los tres canales de respuesta:

– Fisiológico: Suelen aparecer sudoraciones, palpitaciones, sensación de opresión en el pecho, mareos, enrojecimiento, temblores, cansancio, alteración en el sueño y en la alimentación.

– Cognitivo: Hay una serie de pensamientos de amenaza o peligro, una sensación
de inseguridad, ideas sobre perder el control, dificultad para tomar decisiones,
preocupaciones excesivas, así como dificultades en la atención, concentración y
memoria

– Conductual: La irritabilidad, la tensión muscular, la inquietud motora y el aislamiento son algunas de las características que en este campo suelen presentarse en las personas con ansiedad, entre otros.

En general, agrega, es importante señalar que todos desórdenes o patologías a nivel mental tienen predisposiciones genéticas y ambientales. Por eso, ante cualquier situación que afecte nuestras áreas de ajuste como el entorno social, familiar, personal, académico y/o laboral, aconseja consultar a un profesional en salud mental.

Al respecto, el doctor Castellanos enfatiza en que “esta clase de trastornos se descartan si las respuestas son atribuibles a los efectos fisiológicos de una sustancia, medicamento, una afección médica o a otra alteración del comportamiento. De tal manera, uno de los criterios para consultar a un profesional de la salud, sería el hecho de notar alteraciones importantes en su comportamiento, que representen afectación para llevar una vida valiosa y significativa para la persona”.

Prevención, un tema primordial

Como cualquier otra situación de salud mental, afectiva o emocional, los trastornos de ansiedad se puede prevenir con hábitos de rutina diaria sanos y adecuados, entre los que se deben incluir una alimentación balanceada, sueño reparador, ejercicio, comunicación constante al interior de la familia o con personas cercanas, así como con pensamientos positivos.

Para los expertos consultados, es importante entender y atender los mensajes relacionados con el cuidado de la salud mental, entre los que destacan:

  1. Compartir las preocupaciones con las personas más cercanas, teniendo en cuenta que está demostrado que la red de apoyo familiar o social se convierte en el mejor soporte en un momento de crisis.
  2. Establecer una rutina de actividades intercaladas entre satisfactorias y obligatorias, Por ejemplo: estudiar e ir a cine, disfrutando al máximo del género que más le gusta y, ojalá, de una buena compañía.
  3. Realizar ejercicios de respiración diafragmática o abdominal. “Basta con hacerlos tres veces en la mañana para oxigenar todo el organismo”, dice la doctora Castro.
  4. Consultar con un profesional en salud mental cuando la situación lo amerite; con plena seguridad se establecerán estrategias que retornen el equilibrio mental o emocional, y permitan asumir la vida de frente, “y en lugar de evitar aquello que nos genera ansiedad, aproximarnos de decididamente y relacionarnos de una manera no evasiva con ello”, dice el doctor Castellanos.

 

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