viernes, julio 19, 2019
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Protejamos la salud de los niños

La lactancia materna exclusiva es el pilar base de una serie de estrategias para garantizar bienestar en la población infantil. Vacunarlos, llevarlos a control y amarlos, otras claves.

 

Colombia registra avances positivos en la última década en lo que al punto 4 de los Objetivos del Milenio (Naciones Unidas) se refiere: ‘Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años’. Lo demuestran los datos del informe de la ONU y los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) 2015, según los cuales la mortalidad infantil ha venido en descenso progresivo desde 1990, al pasar de una tasa de 27 por mil nacidos vivos a 14 en el 2015, lo que significa una disminución del 48% en la tasa total.

A nivel global, “la tasa mundial de mortalidad de niños menores de 5 años ha disminuido en más de la mitad, reduciéndose de 90 a 43 muertes por cada 1.000 niños nacidos vivos entre 1990 y 2015”. Sin embargo, aún nos falta por hacer, camino por recorrer.

Para el doctor Juan Pablo Carlos Gutiérrez, médico de urgencias pediátricas, de la Clínica Infantil Colsubsidio, la manera más eficaz de reducir los índices de mortalidad pediátrica es mediante la prevención de enfermedades, de la mano con el cuidado que deben brindar y tener los padres y cuidadores, incluyendo los lugares donde sus hijos pasan el día a día.

Resulta fundamental, también, “la detección temprana de signos y síntomas que pueden significar la progresión de una enfermedad grave, tomar las precauciones necesarias y cubrir las necesidades básicas que garanticen su crecimiento y desarrollo adecuado”.

Primero la lactancia materna

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la forma ideal de aportar a los bebés los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables es la lactancia materna. “Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud”.

Su recomendación es muy precisa: “lactancia exclusiva durante seis meses; la introducción de alimentos apropiados y seguros para la edad a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más”.

El problema está en que pese a las campañas, a las recomendaciones e incluso a la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en agosto, las cifras demuestran un bajo porcentaje de madres que amamantan a sus hijos. “Solo un 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva”, dice la OMS, a la vez que insiste en que “si prácticamente todos los niños fueran amamantados, cada año se salvarían 820.000 vidas infantiles”.

“Dentro de los beneficios de la lactancia materna está el apoyo nutricional e inmunológico de los lactantes, el reforzamiento del amor y la relación madre hijo”, recuerda el doctor Juan Pablo Carlos Gutiérrez, médico pediatra.

Vacunas, gotas de vida

Las vacunación es otra estrategia indispensable para la salud y el bienestar de los niños. “Protege de numerosas enfermedades muy graves que afectan sobre todo a los niños y a las niñas”, señala el Ministerio de Salud y Protección Social.

En este tema hemos progresado mucho, tanto que hoy Colombia es líder en la región y su Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) no solo está consolidado, sino que es modelo para otros países.

Sin embargo, aclara el doctor Carlos, conductas y movimientos como los antivacunas han logrado entorpecer y debilitar estos esfuerzos, y por eso la reaparición de enfermedades como sarampión, difteria y tosferina, “enfermedades que no aparecían  en décadas; que yo hasta estos días solo conocía en libros, pero nunca en mi ejercicio profesional. Con esto intento hacer entender la importancia que tienen las vacunas en nuestras vidas y en nuestra sociedad. Son una herramienta que hemos tardado décadas y cantidades de dinero para desarrollar, todo en pro de prevenir y erradicar enfermedades potencialmente transmisibles y graves”.

Así, es de vital importancia cumplir a cabalidad y en su totalidad el esquema de vacunación incluso, de poder hacerlo, “es totalmente acertado ampliar este cubrimiento con las vacunas que no están incluidas en nuestro PAI”.

 

A prevenir las infecciones

Las enfermedades o infecciones respiratorias agudas (IRA) y la enfermedad diarreica aguda (EDA) siguen siendo una preocupación, no solo porque son causas frecuentes de consulta en los servicios de urgencias y consulta ambulatoria, sino porque generan más mortalidades en los niños y bebés. La EDA, por ejemplo, es considerada como la segunda causa de muerte en niños menores de 5 años.

Las IRA “constituyen un grupo de enfermedades que se producen en el aparato respiratorio, causadas por diferentes microrganismos como virus y bacterias, que comienzan de forma repentina y duran menos de dos semanas. Es la infección más frecuente en el mundo”, dice un informe de Minsalud.

En menores de 5 años, la causa de la infección en el 95% de los casos son los virus, cuyo pronóstico suele ser favorable, salvo en un pequeño porcentaje que puede presentar complicaciones como otitis, sinusitis y neumonía.

En tanto, la EDA se define como “deposición tres o más veces al día (o con una frecuencia mayor que la normal para la persona) de heces sueltas o líquidas. La deposición frecuente de heces de consistencia sólida no es diarrea, ni tampoco las de consistencia suelta y ‘pastosa’ de bebés amamantados”, argumenta la OMS.

La diarrea como tal suele ser un síntoma de una infección del aparato digestivo, que puede ser de origen bacteriano, viral o parasitario. “La infección se transmite por alimentos o agua de consumo contaminados, o bien de una persona a otra como resultado de una higiene deficiente”.

Frente a estos temas, resulta clave tener en cuenta signos y síntomas que pueden indicar alguna de estas enfermedades, si es posible darles un manejo en casa o, por el contrario, se requiere ir de inmediato a un servicio de urgencias ante estos signos de alerta:

  • Para las IRA: aumento de la frecuencia respiratoria (respiración rápida o polipnea), coloración azul o violácea en labios, rostro manos o dedos (cianosis), hundimiento de cuello o costillas al respirar (tirajes), alteración del estado de conciencia, entre otros.
  • Para las EDA: diarrea con moco y sangre o con sangre, múltiples deposiciones en una hora, alteraciones del estado de conciencia, ausencia o disminución importante del hábito urinario, palpitaciones o aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia), múltiples vomitos seguidos, entre otros.

Al respecto, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá recomienda “tener completo el esquema de vacunación de los niños de acuerdo con su edad, así como lavarse de manera frecuente y correcta las manos, ya que son medidas básicas para prevenir las infecciones respiratorias”.

También, se debe evitar el contacto de los bebés y niños pequeños con personas que tengan gripa o resfríado; o si las hay, que utilicen tapabocas al acercarse a los niños; evitar la cercanía de fumadores, y si el bebé tiene gripa, mantener sus fosas nasales despejadas, evitar los cambios bruscos de temperatura y consultar si se ve decaído o está muy congestionado.

Por ningún motivo automedique a ningún miembro de su familia, menos aún a los bebés y niños menores. Explica el doctor Otto Sussmann, infectólogo, que cuando “hay un diagnóstico o una sospecha diagnóstica de una infección bacteriana es necesario acudir a los antibióticos, siempre formulados por un médico. Pero no todos los casos de congestión o de malestar son de origen bacteriano, por lo que el uso de antibióticos no es lo aconsejable”.

 

Entorno saludable

El sano crecimiento y desarrollo de los niños demanda también que vivan en un entorno sano, estable, con hábitos adecuados en temas como la alimentación, en donde se dé ejemplo, se haga actividad física y se sepan manejar los conflictos.

Al respecto, el doctor Carlos Alberto Montoya Marín, pediatra afectólogo, de la Red Afecto Manizales contra el Maltrato Infantil, destaca lo importante que es la promoción del buen trato, concepto “enmarcado dentro de la promoción de la salud como un gran objetivo colectivo y comunitario en actividades que lleven al bienestar de la niñez en todas sus dimensiones, fomentando una actitud de respeto hacia la infancia, valorándola y respetándola dentro de un marco de derechos”.

Todo, ese entorno sano, como dice el doctor Juan Pablo Carlos Gutiérrez, es la piedra angular. Separa al niño mental y físicamente sano de los demás. Por eso, no duda en recomendarles a los padres: “Amen a sus hijos, priorícenlos, planéenlos. Son pilares para lograr niños saludables y alegres”.

 

Escrito por Marisol Ortega Guerrero
Periodista especializada en Salud

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