lunes, mayo 20, 2019
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¡Salud! Hora de comer en familia

Nuevos estudios destacan los beneficios de reunirse en torno a la mesa, que se reflejan en confianza, comunicación y bienestar físico y mental.

Los horarios laborales y de estudio, la introducción de la tecnología en la cotidianidad de la población mundial y marcados cambios generacionales han hecho que algunas personas se desprendan de tradiciones como comer en familia, perdiéndose los beneficios que esto trae para la salud mental y física.
 
Diferentes estudios han establecido que ese entorno familiar fortalece los lazos de amistad y amor; favorece la comunicación y facilita el diálogo, lo que finalmente se traduce en seguridad para cada miembro del hogar, mejor autoestima, facilidad para resolver los problemas y despejar dudas, así como para enfrentar peligros y temores generados por situaciones como el acoso cibernético.
 
No solo eso. Explica el especialista en nutrición clínica José Manuel Moreno Villares, del Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid (España), que se ha observado en quienes con frecuencia comparten la mesa en familia, un mejor rendimiento escolar y “una disminución de los hábitos de riesgo, como fumar, beber alcohol o consumir drogas”.
 
El más reciente estudio, realizado por el Centro de Investigación y Política de Imagen Corporal, del área de Ciencias Ambientales Humanas de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos, analizó los comportamientos y rutinas de alimentación en 12.000 estudiantes de 300 colegios de 50 estados de este país, encontrando que un poco más del 50% desayunan en familia cinco días a la semana, un 30% menos de 5 días y un 17%, nunca. Entre quienes sí lo hacen se evidenció mayor seguridad así como “confianza en sí mismos y una imagen corporal positiva”.
 
Los resultados de este trabajo, publicados en la revista científica Social Work in Public Health, permiten concluir que “las conductas saludables en adolescentes, y costumbres como desayunar o disfrutar de otras comidas en familia, pueden tener efectos significativos en su bienestar y a largo plazo en la adultez de cada individuo”, dijo Virginia Ramseyer Winter, directora del Centro de Investigación. No solo los niños se benefician, sino todos, como precisa la doctora Lucía Vargas Posada, psicóloga infantil y de familia: “Los bebés fortalecen su parte motora y su coordinación; aprenden buenos modales en la mesa y hábitos saludables; se aporta al enriquecimiento de su vocabulario; se les enseña a conocer y diferenciar texturas y sabores, y un tema fundamental es que se les da ejemplo en todo sentido, y los adultos mayores se sienten parte de un hogar, integrados y felices
cuando se les tiene en cuenta”.
 

Ambiente ideal

Comer en familia también es una oportunidad única para promover estilos de vida saludables, a partir del buen ejemplo y de compartir una serie de alimentos indispensables, en el caso de los niños, para crecer y desarrollarse adecuadamente, que aporten los nutrientes que necesitan todos los integrantes de la familia según su edad, peso y condición individual, y para dejar atrás algunas costumbres poco sanas.
 
Así lo indica Kathleen Berchelmann, pediatra en el Hospital Infantil de San Luis, portavoz oficial de la Academia Americana de Pediatría, para quien “compartir tres o más comidas en familia (cuando hay por lo menos un padre presente y la comida se prepara en casa) resulta en un 12% menos de probabilidad de que los niños tengan sobrepeso”, y vale recordar que el sobrepeso y la obesidad son hoy un serio problema de salud pública mundial.

Ante las bondades de comer y compartir en familia, desde el portal SerSaludables.org hacemos un llamado para que los padres lideren esos encuentros, pero también para que niños y jóvenes sean quienes sorprendan a sus familiares con reuniones agradables alrededor de un plato sencillo y ojalá en cuya preparación participen todos. El complemento ideal, aseguran los expertos, es organizar salidas al parque o a un centro de recreación, para promover también la actividad física y seguir forjando estilos de vida sanos.

Una mirada a las tradiciones

Pese a la globalización y a la era digital, en algunos países las costumbres de comer en familia han logrado sobrevivir; allí las familias desayunan juntas por tradición, respeto y cariño, e intentan reunirse la mayor cantidad de veces posible, superando el tema del tiempo y de los afanes del mundo moderno.
 
Esta práctica ha sido parte importante en la cultura de países como Corea del Sur, en donde el ritual del desayuno es una de las tradiciones más fuertes y sólidas. A esa hora, en una mesa amplia se colocan todos los platos; la comida principal que se deja en un recipiente grande del que todos se sirven y los platos pequeños con los acompañamientos, que se comparten con agrado. Como dato curioso, el respeto por los mayores se hace ver, ya que esperan a que el familiar de mayor edad empiece, para luego seguir, y siempre hay palabras de agradecimiento por la comida.
 
Las tradiciones se conservan también en Pakistán, en donde las familias se reúnen para disfrutar de una buena comida y relajarse. O en India, en donde acostumbran comer con su mano derecha y del mismo bowl; una de las razones para esto es porque consideran que la comida es sagrada y debe disfrutarse no solo con el sentido del gusto, también con el olfato, la vista y el tacto.
 
En Japón, para citar otro ejemplo, se sientan a comer en familia y los más jóvenes tienen que agradecer por los alimentos y esperar a que los mayores les den permiso para comenzar.

Entorno agradable

Estos y otros países han demostrado que beneficiarse de todo lo que implica comer en familia requiere de unas condiciones mínimas, comenzando por
garantizar un ambiente tranquilo, agradable y sacar el tiempo adecuado para compartir, asegurándose de tener unos platos bien preparados, nutritivos y variados.
 
Sebastián Sánchez, experto en artes culinarias de la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno sugiere, en determinados momentos especiales, preparar entre todos platos simples o sencillos, como un sándwich en el que los más pequeños pueden participar, colocando el pan o el queso tajado, o comidas más complejas a cargo de los adultos pero que gusten a todos, o experimentar nuevos sabores, olores y aromas. Todo depende del tiempo y de la ocasión.
 
Finalmente, como parte del secreto está en saber escuchar a quienes allí están y comparten, hay que alejar todos los distractores, sobre todo los tecnológicos, es decir, en el momento de las comidas no tener al lado el celular ni la tableta, ni mucho menos el televisor encendido.

Escrito por  CAROLINA SÁNCHEZ, escritora e investigadora y conferencista de la cultura coreana, y MARISOL ORTEGA G., periodista especializada en temas de salud.

En países como Corea del Sur, el ritual del desayuno es una de las tradiciones más fuertes y sólidas, en donde se refleja también el respeto que siempre inspiran los mayores. Igual sucede en India, Pakistán y Japón, entre otros países.

 

Ingredientes a la mano

Aquí una receta, a cargo de nuestro invitado Sebastián Sánchez, especialista en artes culinarias del Instituto Mariano Moreno.

Omelette de jamón y queso

Ingredientes (por persona):

  • Una tajada de jamón
  • Una tajada de queso doble crema o mozzarella
  • Uno o dos huevos
  • Sal (al gusto)
  • Pimienta (al gusto)
  • Ajo en polvo (al gusto)
  • Una ramita de perejil
  • Dos tajadas de pan o dos tostadas
  • Mantequilla para el pan
  • Aceite para los huevos

Preparación: Se pica el jamón en cuadritos pequeños; aparte en un bowl se baten los huevos con una pizca de sal, pimienta y ajo en polvo al gusto; el queso también se pica en cuadritos o tiras, y el perejil se pica muy finamente. Para los niños, se pueden omitir la pimienta y el ajo.

En el sartén se coloca aceite y cuando esté tibio, el jamón, para que se dore un poquito, y se agregan los huevos que se van moviendo de forma envolvente, de afuera hacia el centro. Cuando vaya a estar se agrega el queso para que se derrita.

Finalizado el proceso, con una espátula coge una mitad del huevo sobre la otra quedando como en forma de medialuna. En el plato se colocan las tajadas de pan o las tostadas, el omelette y finalmente el perejil como adorno. Se puede servir acompañado de jugo de naranja o una bebida caliente, como chocolate o café.

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