lunes, mayo 20, 2019
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Una dosis de fe para su salud

Diversos estudios y autores han profundizado en el impacto de la espiritualidad en el bienestar de las personas y en la forma de manejar temas como la enfermedad.

“Las personas con creencias y fe, independiente de tal o cual religión, muestran mejor recuperación y tienden a ser menos ansiosos y deprimidos”, manifiesta la doctora Lucía Vargas Posada, psicóloga infantil y de familia.

En el caso de los adultos mayores, un estudio realizado por la Universidad del Valle y la Asociación Colombiana de Geriatría, encontró que quienes tienen una fe profunda y son espirituales viven más y mejor, están tranquilos y se cuidan más.

Otro trabajo de investigación, realizado por médicos canadienses e israelíes, relacionó la fe con un mejor manejo de las enfermedades y específicamente con un menor avance de enfermedades como el mal de Alzheimer, y uno más del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, los relacionó con un mejor manejo de enfermedades como la depresión.

“Los pacientes comentan que tienen gran ayuda en su sintomatología cuando tienen apoyo espiritual y/o religioso (independiente del credo que profesen), también cuando se dedican a alguna actividad artística o filantrópica”, explica la doctora Silvia Cristina Méndez Díaz, jefe del Laboratorio de Músculo y Nervio Periférico del Instituto Neurolólgico del Hospital Internacional de Colombia, refiriéndose a los casos de personas que presentan fibromialgia, enfermedad que causa dolor músculo-esquelético crónico.

Componente importante

Para algunos expertos, el componente de espiritualidad hace parte de lo biopsicosocial, aunque durante muchos años no fue considerado en su verdadera dimensión. Hoy tiene más cabida e impacto, es decir, se acepta la influencia de la fe y en general de lo espiritual en el bienestar y la salud de las personas, desde diferentes frentes, mucho más ahora que se habla de medicina integradora.

El médico Rafael Polo, destaca cómo la medicina y muchas otras ciencias han adoptado una concepción más completa, integrando otras disciplinas dentro de sus protocolos de manejo, disciplinas que en años anteriores no se consideraban científicas.

Claramente, la fe sobrepasa las limitaciones del razonamiento humano y los métodos científicos eficaces en la comprobación de la terapéutica médica o farmacológica.

“Haciendo referencia a la fe y la salud, desde tiempos inmemoriales la fe ha estado relacionada con los procesos de sanidad; en las tribus, los curanderos eran los médicos de la comunidad, y todavía sigue existiendo este tipo de medicina en las comunidades primitivas, en donde hay un componente de creencia mágica que obra en sanidad”, señala el doctor Polo.

Recuerda los estudios del doctor Dale Matthews, médico internista de la Universidad de Georgetown, en Washington, publicados en diferentes revistas científicas como el New England Journal of Medicine y el American Journal of Medicine, acerca de la espiritualidad y la correlación con la medicina en la práctica. Específicamente en su libro Factor fe, expone estudios que han probado estadísticamente que la oración es eficaz para la salud, y cómo la gente que tiene un comportamiento diferente frente a la enfermedad y su fe muchas veces lo lleva a la curación.

Conceptos que comparte Aura Ortega, catequista, para quien claramente la parte espiritual marca una gran diferencia en cómo se lleve el diagnóstico de una enfermedad, porque es en esos momentos “cuando la fe se pone a prueba”.

Asegura que “las personas que tienen fe suelen ser más optimistas, viven más tranquilas y lo último que pierden es la esperanza, y esto influye en su salud, en su sistema inmune”.

De igual forma, son más cuidadosas con sus estilos de vida, y “en caso de enfermedad ponen todo de su parte para salir adelante, por difícil que sea la situación”, puntualiza la doctora Lucía Vargas.

Cuando las personas están deprimidas, son pesimistas, no tienen un motivo para luchar no solo se bajan sus defensas, sino que en caso de una enfermedad es más difícil la recuperación que cuando priman la espiritualidad y la fe.

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