martes, marzo 26, 2019
Investigaciones

Bioelectromagnetismo médico

Para el médico es común apreciar la estrecha relación que el organismo vivo tiene con los impulsos eléctricos y, en general, con la dependencia directa entre electricidad y cuerpo vivo. Sin embargo, quienes no están relacionados con la teoría del mundo médico le es extraño pensar que los seres estamos continuamente afectados por impulsos eléctricos. Éste artículo explica en detalle esta interesante relación.

El Bioelectromagnetismo Médico (BEMM) es la ciencia que estudia la forma en que los organismos vivos interactúan con los Campos Electro Magnéticos (CEM). Los fenómenos eléctricos se hallan en todos los organismos vivientes. Más aún, existen corrientes eléctricas en el cuerpo que producen campos magnéticos que se extienden fuera del cuerpo.

En consecuencia, los organismos pueden verse influidos también por campos magnéticos y electromagnéticos externos. Cambios en los campos naturales del cuerpo pueden producir cambios físicos y de conducta, todos los campos CEM son campos de fuerza que transportan energía a través del espacio y son capaces de producir un efecto a distancia. Estos campos poseen características tanto de ondas como de partículas. Según qué tipo de experimentos lleve uno a cabo para investigar la luz, las ondas de radio, o cualquier otra parte del espectro CEM, uno hallará ya sea ondas o partículas denominadas fotones. Un fotón es un pequeño paquete de energía que no posee una masa medible. Cuanto mayor es la energía del fotón, mayor es la frecuencia asociada con su forma ondulatoria. El ojo humano detecta sólo una angosta banda de frecuencias dentro del espectro CEM: el de la luz visible. Un fotón entrega su energía a la retina en la parte posterior del ojo, el cual la convierte en una señal eléctrica en el sistema nervioso que produce la sensación de luz.

Los campos endógenos (aquellos producidos dentro del cuerpo) deben distinguirse de los campos exógenos (aquellos producidos por fuentes externas al cuerpo). Los campos CEM exógenos pueden clasificarse ya sea como naturales, tales como el campo geomagnético de la tierra, o artificiales (por ejemplo, líneas de transmisión, transformadores, equipos eléctricos domésticos, radiotransmisores y equipos médicos). El término electro polución, o contaminación electrónica, se refiere a campos CEM artificiales que podrían estar asociados con factores de riesgo para la salud.

 

Aplicaciones médicas del bioelectromagnetismo

La investigación en aplicaciones médicas del BEMM comenzaron casi al mismo tiempo que el descubrimiento de Michael Faraday acerca de la inducción electromagnética, a fines del siglo XVII. Inmediatamente después siguieron los célebres experimentos del médico y físico del siglo XVIII Luigi Galvani, quien demostró mediante el empleo de extremidades de ranas que existía una conexión entre la electricidad y la contracción muscular.

A ello siguió el trabajo de Alessandro Volta, el físico italiano, cuyas investigaciones sobre la electricidad le condujeron a interpretar correctamente los experimentos de Galvani con los músculos de las ranas, al demostrar que eran los electrodos metálicos – y no los tejidos – quienes generaban la corriente eléctrica.

A partir de estos primeros trabajos se generó una plétora de dispositivos para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, utilizando primero electricidad estática, luego corrientes eléctricas, y, finalmente, frecuencias a partir de regiones diferentes del espectro CEM.

Al igual que con otros métodos de tratamiento, algunos dispositivos fueron considerados poco convencionales en un principio, sólo para que posteriormente se difundieron ampliamente. Por ejemplo, muchos de los dispositivos médicos con base científica constituyen el corazón de la medicina moderna, tales como los equipos de rayos X, que se consideraban en un tiempo como experimentales. La mayoría de los equipos médicos BEMM utilizados en la actualidad, emplean niveles relativamente bajos de energía eléctrica, magnética o CEM.

 

En resumen

De la misma forma en que la exposición a radiación de alta energía posee peligros indudables, la radiación ha sido también durante mucho tiempo una herramienta clave en la lucha contra muchas formas de cáncer. A pesar de que existen indicaciones de que algunos CEM podrían ser peligrosos, existe ahora cada vez mayor evidencia de que existen bio efectos beneficiosos provocados por ciertos CEM no térmicos y de baja intensidad.

En la práctica clínica, las aplicaciones del BEMM ofrecen la posibilidad de diagnósticos más acertados, económicos y efectivos, así como nuevas terapias no invasivas para problemas médicos, incluso, para aquellos considerados como intratables o recalcitrantes frente a los tratamientos convencionales.

El significativo cúmulo de trabajos recientes ha establecido la factibilidad del uso de equipos científicos para diagnostico basados en BEMM, aun cuando la comunidad médica ortodoxa ignora en su mayoría estos trabajos.

En la investigación biomédica, el BEMM proporciona una mejor comprensión de los mecanismos fundamentales de comunicación y regulación en niveles que van desde lo intracelular hasta órganos y sistemas. Un mayor conocimiento de los mecanismos fundamentales de las interacciones de los CEM podría conducir directamente hacia mayores avances en los métodos de diagnóstico y tratamiento.

Actualmente estamos familiarizados con tecnología que mide en milivoltios, ej.: electrocardiograma, hay tecnología que mide el rebote de las ondas de sonido y las traduce en imágenes, ej. Ecografías, y tan sofisticados equipos que incluso son usados por la US Army y en el FBI Medical Service, nos referimos al Magnetocardiógrafo y el Magnetoencefalógrafo.

La evolución de los medios para medir las múltiples estructuras humanas ha dado lugar al diseño de equipos capaces de medir diferentes aspectos y condiciones, lo que ha permitido establecer parámetros en la homeostasis humana.

Sabemos que la comunicación celular es un enorme movimiento de energía organizado con la luz coherente generada por sus biofotones. Esa actividad lumínica tiene sus efectos en la salud; nos ha mostrado que su coherencia o incoherencia es responsable de las interferencias en la comunicación celular, ya que esa emisión variable en las frecuencias de onda de esa luz muestra alteraciones en las estructuras del ADN, lo que podemos traducir como una deficiente comunicación celular que afecta el equilibrio de la salud.